La Nueva España » Cartas de los lectores » ¡La banca humilla a los abuelos!

¡La banca humilla a los abuelos!

20 de Septiembre del 2024 - Rufo Costales (Oviedo)

¡Ser anciano pluripatológico y dependiente es difícil en un mundo repleto de humanos inmorales que a diario, sin ningún tipo de miramiento, te imponen requisitos y normas cada vez más imposibles de cumplir. Un mínimo ejemplo extrapolable a cualquier "obligación" que se le ocurra es el que sigue.

Debo realizar un ingreso de tan solo 10 euros, a beneficio de una ONG. El beneficiario me indica que el ingreso lo haga a través de un banco determinado del que casualmente no soy cliente, por lo que debo realizar la operación in situ.

Cumpliendo el condicionante de esa entidad en cuanto a pagos en efectivo (una hora por la mañana los martes y jueves), me veo obligado a madrugar y desplazarme hasta su oficina en el centro, incluso antes de la hora de apertura.

Saco el ticket, me sale el número 29 y me pongo a la cola (9,15 h). Detrás de mí está una señora mayor a la que noto muy perdida. Me ofrezco a ayudarla, le pregunto qué quiere hacer y le saco el ticket correspondiente.

De repente, empiezan a entrar asturescépticos en tropel, una panda de aldeanos subversivos, cabreados porque el robot del exterior ha dejado de funcionar, ya que "cuando cubre un determinado número de operaciones, se toma un descanso y deja de trabajar". ¡Una máquina! Genial.

La empleada, convertida por momentos en una experimentada antidisturbios, se multiplica en su afán por disolver a los congregados y, concretamente a mí, me ofrece una solución que no es otra que ir hasta la oficina central de la entidad, donde me atenderán "con todas las garantías".

Me siento privilegiado, un elegido, y con la sonrisa de un idiota inseguro, respiro con alivio mientras me dirijo a la nueva dirección. Oficinas espectaculares con todos los servicios y un letrero disuasorio: "Lo sentimos. La caja no está operativa". ¡Tócate los... profiteroles!

Me rio por fuera y me enciendo por dentro, abandonando el lugar y maldiciendo a todos los bancos y cajas, conocidos y por conocer. Mi enojo se convierte en autoexigencia y me propongo, una vez más, "entender" cómo funciona la banca online. Me pondré a ello en cuanto llegue a casa.

Extraños "gruñidos" estomacales me recuerdan que aún no he desayunado y una irresistible pulsión consumista me empuja a una cafetería, donde opto por un euforizante desayuno de donuts con chocolate por el módico precio de 4,20 euros. De allí, a una zapatería donde me compro unos Fluchos (baratos, 105 euros), y seguidamente a una farmacia para comprar un cepillo de dientes eléctrico Oral B, 26,40 euros.

Recuperada la autoestima, aunque perdida la mañana y gastados 135,60 euros de los 10 que tenía previstos, retorno a mi domicilio a cumplir mis deberes de amo de casa (cerrar el gas que me dejé abierto y abrir las ventanas, básicamente). Ah, y la banca online.

Me conecto y se repiten las complicaciones.

"¿Olvidó su código pin?, restablézcalo en su teléfono". "¿Cambió su número? Su número de teléfono o su pin es incorrecto". "Su tiempo de conexión ha expirado. Inténtelo de nuevo".

Sus preguntas huelen a la tortuosa locura de un demente policía malo de la televisión, con un chip en el hombro, pero insisto.

Nuevo intento: "Su número de teléfono o su pin no es válido". "Ese número de móvil no parece correcto". La advertencia viene con una gran x roja: "Bloqueado, no continúe".

Maldigo otra vez a todos los bancos y cajas habidos y por haber, y abandono la nebulosa negativa que supone contactarlos para que ellos verifiquen mi identidad, insinúen que mi móvil es pirata o está en busca y captura, y me dejen bloqueado la próxima vez que intente iniciar sesión.

Después de una breve rogatoria para que no se atrevan a prohibir el dinero en efectivo, busco en Youtube el vídeo de una entrevista a los siempre ponderados y respetuosos Monedero- Echenique, para que me ayuden a recuperar la paz, la quietud y la tranquilidad.

Alguien dijo una vez que "la vida hay que tomarla con amor y con humor. Con amor para comprenderla, y con humor para soportarla". Que así sea.

Saludos cordiales.

Cartas

Número de cartas: 49423

Número de cartas en Febrero: 172

Tribunas

Número de tribunas: 2193

Número de tribunas en Febrero: 6

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador