155 millones podrán votar en Brasil
6 de octubre. 155 millones de personas podrían ir a las urnas electorales en elecciones locales en Brasil.
São Paulo impresiona por su gigantismo. En autopistas, en edificios lujosos, en barriadas inmensas, en gente.
Pero impresiona y duele más por la cantidad de miles y miles de personas "de calle", es decir, indigentes sin casa, o por la cantidad de edificios en ruinas que están "okupados" por organizaciones relacionadas con "la moradia", de mujeres, o mixtas.
En "situación de calle" las estadísticas adjudican a São Paulo-estado más de 130.000 personas. 33.000 en la prefectura que ahora se disputa en las urnas. Personas a las que nadie mira si están enfundadas en mantas en el suelo, y que todas miran con aprensión si están solicitando un café o una moneda para la sobrevivencia, o buscando restos en la basura.
Impresiona São Paulo por su extrema desigualdad. Es sorprendente la cantidad de policías, en cada calle, en cada esquina. Estaciones de policía por doquier, uniformes y sirenas policiales sin descanso, coches con sus luces siempre encendidas en cada esquina, al menos en los barrios céntricos.
Policía militar, policía civil, policía metropolitana, policía federal... oficialmente en número superior a 100.000.
¿Y tiene repercusión, además del gasto enorme al erario público (y sin meternos en honduras de las diversas masacres de las que está señalada), en algún tipo de atención a los "desechables" que en tan masivo número muestran la violencia de la sociedad brasileña?
Las elecciones locales, aunque los medios tratan de simplificar en otro duelo entre Lula y Bolsonaro, lo cierto es que hay mucha más complejidad.
Caso aparte es el de los pueblos indígenas, que en esta ocasión tienen mayor número de candidatos, debido a que se permite la autoidentificación como integrante de un pueblo indígena de los 266 diferentes que existen en Brasil.
Sin embargo el número de personas de esos pueblos es muy reducido.
De los 454.528 candidatos registrados, el 45,64% (207.467) se identifican como blancos, el 41,34% (187.903) como pardos (mestizos), el 11,39% (51.782) como negros, el 0,55% (2.479) como indígenas, y el 0,39% (1.756) como amarillos (de ascendencia asiática). Además, el 0,69% (3.141) no informó su color de piel o raza.
El aumento de candidatos indígenas se expresa en un crecimiento del 14,13% respecto a 2020, pasando de 2.172 a 2.479 aspirantes en 2024. Por primera vez, los candidatos indígenas pudieron declarar su pueblo específico, con 1.966 identificándose como pertenecientes a 176 grupos étnicos diferentes. Los pueblos más representados fueron los kaingang (168 candidaturas), tikúna (150) y makuxí (107). De los candidatos indígenas, el 63,25% son hombres y el 36,75% son mujeres.
La obligatoriedad de declarar la raza o color de piel en las candidaturas fue implementada en esta elección, lo que también permite identificar mejor a los candidatos vinculados a territorios indígenas. Se supone que esta medida puede ayudar a prevenir fraudes en las declaraciones de identidad étnico-racial, vinculando a los candidatos con sus comunidades.
Se atribuye este incremento en las candidaturas indígenas a un mayor compromiso político de las comunidades en todo el país. No obstante, la representación en cargos ejecutivos sigue siendo limitada, lo que refleja una persistente desigualdad en la participación de los pueblos indígenas en el poder.
Las y los representantes indígenas enfrentan grandes desafíos, tanto por la baja representación como por la dificultad para proponer políticas públicas en defensa de sus territorios, especialmente ante el avance de actividades agrícolas y mineras depredadoras. Los indígenas elegidos también sufren racismo y violencia política de género en los espacios institucionales.
Brasil alberga casi 1,7 millones de indígenas, lo que equivale al 0,83% de la población total del país. La mayor concentración de población indígena, un 51,2% (867.900 personas), reside en la Amazonia Legal, una región que abarca los estados del norte, Mato Grosso y parte de Maranhão.
Además, los datos oficiales destacan que el 56,10% de la población indígena tiene menos de 30 años, lo que refleja una comunidad predominantemente joven.
Obviamente para el caso de São Paulo el número de indígenas no es muy abundante, con 60.000 personas censadas como tales (frente a 34 millones de potenciales votantes en la gran ciudad). En cambio se hacen bastante visibles las caras de candidatas-os afros y japoneses (en el municipio hay más de 133.000 personas descendientes de japoneses y un millón en el estado SP, con un barrio específico y popular, "el Liberdade", y el número de personas que se autoidentifican como negras supera los 5 millones).
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