El polvorín de Oriente Medio
Oriente Medio es un polvorín que puede estallar con consecuencias gravísimas para todo el mundo. Yo no creo que ocurra de momento, pero estamos jugando con fuego y cualquier día un loco puede prender la mecha. Israel, uno de los pueblos más antiguos, renació después de 2000 años de diáspora por medio mundo provocada por los romanos, cansados de sus sublevaciones por no querer soportar el yugo del imperio. Habían sido muchos siglos una nación y también de dominio y cautiverio de imperios mucho más grandes y poderosos. Durante la diáspora, aunque muy diseminados conservaron su raza, religión y costumbres pues se mezclaron muy poco con otras gentes. A través de tanto tiempo, siempre en minoría, sufrieron atropellos, persecuciones y muerte. Se ayudaban y los trabajadores solían estar entre la elite de los mejor preparados. Al terminar la Segunda Guerra Mundial y vista la gran masacre padecida por el régimen de Hitler, Naciones Unidas decidió darles un territorio donde formar una nación e instalarse aquellos que desearon tranquilidad, patria y progreso. Esto último, trabajadores e inteligentes, lo consiguieron, no así la tranquilidad.
Y qué mejor que la que durante milenios había sido su patria. En aquellos años judíos e islámicos convivían más o menos pacíficamente en Palestina, y se decidió partirla entre ambos. Es un territorio pequeño y nada rico para una nación, para dos peor. Mi pobre y desinteresada opinión es que debería habérselo concedido íntegro a Israel. Los mahometanos que quisieran quedarse, como algunos decidieron, máximos derechos, y a los que quisieran marcharse el inmenso y entonces muy poco poblado territorio islámico en el mundo o a cualquier otro lugar una indemnización más que generosa. Hubiesen cooperado la grande y rica colonia judía diseminada por el mundo, Naciones Unidas y con una buena campaña gentes y naciones de todo el planeta. Estaba muy reciente el genocidio nazi.
Los judíos siempre fue su deseo vivir en paz y cooperar al desarrollo de la zona, pero a la siguiente noche de la partición, no solamente la parte islámica, otras naciones se alzaron contra Israel con la intención de echarlos al mar, expresión que todavía hoy se repite. Aquella intentona y otras más los israelitas las resolvieron rápidamente. Saben, y quieren defender su patria, les va en ello su vida, son gente universitaria e inteligente, y esto hasta para empuñar un fusil es decisivo.
Un comunismo que parecía comerse el mundo, y cuando hace unos 40 años empezaba la gente a darse cuenta de la falacia de su doctrina, alguien dijo que el futuro gran problema sería el terrorismo. Israel no lucha contra Palestina ni contra el Líbano, lo hace contra muy potentes grupos terroristas apoyados por gobiernos extremistas como el iraní.
Se dice que Israel se está pasando, que tiene un gobierno genocida. Yo pienso que no le queda otra opción; está rodeado de países musulmanes, y que algunos no son precisamente amigos, que buscan y proclaman su destrucción. Es el único plenamente democrático en la zona. Le están acosando continuamente con atentados y misiles. ¿O acaso no fue Hamás quien por sorpresa entró en Israel y en pocas horas mató a unos 1.300 civiles y se llevó a cientos de prisioneros?
¿Qué hubiese hecho Francia si España y ETA se hubiesen portado como Palestina, Líbano y sus respectivos grupos terroristas? Si no los pueden controlar, que pidan ayuda a Naciones Unidas o a quien proceda.
Que Israel se pasa es discutible. “Ojo por ojo y diente por diente”, esa es una de sus antiguas consignas. Lo que nadie con principios puede hacer es disculpar y menos ayudar a terroristas criminales que actúan y luego cobardemente se esconden entre multitudes muy mayoritariamente inocentes.
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