El sionismo se supera a sí mismo
Otra vez miles y miles de personas en todo el mundo exigiendo que se detenga el exterminio de personas palestinas por parte del gobierno colonial y ocupante de Israel.
Son muchas las opiniones enviadas a este espacio, en la misma intención de hacer prevalecer la humanidad sobre la barbarie, incluyendo los razonamientos, opiniones y recomendaciones de las personas expertas, y designadas para ello de Naciones Unidas.
Sin embargo, otra vez LNE ha preferido dar cancha a los agresores, que en número de una docena se concentraban en el Campoamor, y justificaban el asesinato masivo de niñas, mujeres, ancianos, estudiantes, sanitarios, personal de la ONU, periodistas.
Mientras la tele asturiana y los demás medios, obviamente por razones profesionales daban reporte de la Manifestación multitudinaria en Xixón, se ha preferido justificar lo injustificable, poniendo más marcado el signo de parte, y obviando la decencia periodística.
Ayer mismo 90 profesionales de la salud que han laborado en Palestina daban la cifra terrible de que las personas muertas en un año serían 118.908.
Tres expertos en salud pública habían calculado en julio que más de 186.000 personas habrían muerto por ataques directos y causas indirectas consecuencia del bloqueo.
Netanyahu es ya el mayor criminal de guerra del siglo XXI, pero la historia no olvidará que sus delitos contra la humanidad habrían sido irrealizables sin la entusiasta complicidad de Occidente, y en particular de Washington, Londres y Berlín, quienes se han mantenido inconmovibles ante la pesadilla de dos millones de gazatíes acorralados, llevados hasta la inanición y sometidos al terror permanente de no saber cuál de las bombas que vuelan sobre sus cabezas habrá de matarlos.
Existe una obligación que supera el aspecto moral de poner coto a tanta maldad acumulada. Y ninguna complicidad, justificación, trampeo de datos o connivencia con el sionismo contribuye a sanar a un mundo tan enfermo de muerte y destrucción.
La ocupación debe acabar. El apartheid debe terminar. La limpieza étnica tiene que detenerse. Y los culpables y sus cómplices (como indica el Tribunal Internacional de la Haya) deben ser enjuiciados por ello.
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