La sociedad de la "titulitis"
El año pasado me fui de "Erasmus" a París. Para poder ir era imprescindible presentar un título de inglés equivalente al B2 y uno igual de francés. Con el primero no tuve problema. Lo tenía desde primero de Bachillerato. Con el de francés era diferente. Me crie en un país francófono, por lo que este idioma es y siempre fue mi lengua madre.
Sin embargo, resulta que a las administraciones públicas no les bastan doce años de educación en francés, es decir, ser nativo en el idioma, si no tienes un papelito o examen que lo demuestre.
Vivimos en un mundo basado en la "titulitis", creando una sociedad que solo sabe acumular certificados y luego ni siquiera es capaz de defenderlos y demostrarlos en el día a día. Leemos. Estudiamos. Escupimos. Olvidamos.
Sería interesante analizar cuántas personas que poseen un título de inglés o de cualquier otra lengua saben realmente defenderse en el idioma y, posteriormente, compararlo con las personas que han aprendido mediante viajes, música, películas o vivencias. En resumen, todo gira en torno a una burocracia que no me permite, a pesar de dominar un idioma a la perfección, demostrarlo de cara al mundo laboral o académico.
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