A Juan Amieva: honesto y libre siempre
Hoy no voy a escribir de política, aunque la parte fea de ella esté presente. Hoy voy a hablar de dos valores inusuales actualmente: la honestidad en la vida, en el trabajo, y la lealtad.
Conocí a mi compañero de vida, Juan M. Amieva, hace muchos años. Trabajábamos en Ribadesella. Al poco tiempo nos hicimos amigos porque advertí la lealtad de Juan, su honestidad y el gran valor que le daba a la amistad verdadera. Y por eso llevo más de 26 años conviviendo con él. Conozco perfectamente -y hasta "padezco"- los defectos de Juan y su herido "niño interior".
Y hoy siento la necesidad de dedicarle unas letras a Juan porque detesto la mentira, la envidia y las injusticias.
Es duro enfrentarse a la enfermedad de alzhéimer de una madre. Y es cruel y enfermizo que tu familia más cercana cuestione, cada segundo, lo que tú haces porque la enferma, tu madre, tenga una calidad de vida que incluye sus cuidados, su higiene y su salud y que su contribución no sea otra más que la de criticar y cuestionar sin haber leído nada ni haber preguntado nada sobre el alzhéimer de la madre.
Juan, exhausto, sigue, y, sabiendo lo que sé, desconozco cómo es capaz de seguir.
¡Cuánta responsabilidad en unos apegos y en un cariño que se negó desde niño! Y restalla el sufrimiento. Mas aún.
La gran pasión de Juan es la música y el teatro. Es a la producción en él a lo que dedica muchas muchas horas. Con honestidad y responsabilidad incalculables. Y, después de más de 23 años de trabajo en el ámbito cultural en la Administración pública, un político, nombrado a dedo, sin conocimiento alguno sobre el teatro y la planificación laboral necesaria para que la ejecución de la programación salga adelante, hoy, cuestiona el buen hacer de Juan y, por cierto, con modos nada elegantes, por decirlo suavemente. Qué políticos de mierda estos que no son nada ni nadie y que "queman" a la gente libre e independiente que solo se dedica a ser responsable en su trabajo.
Querido Juan, compañero de vida: no necesitas ningún reconocimiento ni de esta mierda de políticos ni de la "familia" que solo critica y miente y no hace nada por cuidar a la enferma de alzhéimer, tu madre. Tienes que estar -yo lo estoy profundamente- orgulloso de ser como eres: leal, noble y responsable; en casa y en el trabajo.
Querido Juan: adelante siempre. Sé que te levantarás, porque, como rockero que eres: "Los viejos rockeros nunca mueren".
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

