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Trato deleznable en el Hospital de Cangas del Narcea

28 de Noviembre del 2024 - Ana Menéndez Fernández (Lugones)

Soy vecina de Siero y el 26 de noviembre acudí al médico de guardia del centro de salud de Cangas del Narcea, por dificultad respiratoria y dolor en las piernas. No vieron nada en la analítica que me hicieron ni al revisarme con el fonendoscopio. Sin embargo, el día 28 seguía respirando mal, aunque el dolor había remitido.

Por esta razón acudo ese día, 28, a Urgencias del Hospital Carmen y Severo Ochoa. Me mareo mucho con los análisis de sangre, por lo que le pedí educadamente y por favor que si la analítica de dos días antes todavía servía y se podía evitar repetirla fuese tan amable de no pedírmela. Su reacción no fue para nada amigable y me dijo, de malas maneras, que eso lo decide él, entre otras cosas. Se me hizo la analítica pero me dejaron una vía puesta, y no sabía que ese era el protocolo, por lo que pregunté por qué, y el doctor respondió "eso no duele, haz el favor". Posteriormente me dicen que deberían hacerme una gasometría, sacando sangre de la muñeca derecha. Me asusto mucho, lloro y digo, de nuevo pidiéndolo por favor (me da mucho apuro hacerlo y para mí no es fácil) que si se puede evitar o posponer, que si es posible hacerlo solo si alguna prueba previa sale mal. El médico me dice que yo no puedo ir allí a elegir qué pruebas se me hacen, que va a poner en el informe que rechazo la prueba, y le dice a una enfermera que me haga una PCR "si me dejo". Creo que esa frase sobraba.

El médico revisa mi historia y me pregunta por la medicación que tomo. Me comenta que, según ve, rechacé continuar en salud mental de La Corredoria para continuar en la privada, le dije que eso solo fue en caso de la psicóloga, pero no de psiquiatra. Me pregunta quién me pautó la medicación y le digo que la psiquiatra del citado centro.

Se me hace PCR y una radiografía de tórax, además de electrocardiograma, y se me coloca el pulsoxímetro. Tiempo después viene el médico y me dice textualmente que "bajo su experiencia, que es mucha, tengo ansiedad" y me indica que me vendría bien un ansiolítico intravenoso. Supongo que esto viene derivado de lo que vio en mi historial (de depresión, derivada de pérdidas familiares). Ese tipo de medicamentos me hacen mucho efecto, jamás los tomé vía intravenosa, y no me encuentro en una situación que me haga precisarlos, estoy muy tranquila, así que le indico que "no estoy nerviosa". Me dice que "ya estoy confundiendo conceptos", que él no ha dicho que esté nerviosa sino que tenga ansiedad, que no es lo mismo, que si quiero el ansiolítico. Nadie mejor que yo sabe cómo se encuentra, por lo tanto mi respuesta es "yo no tengo ansiedad ahora, pero..." y me corta diciendo "pero nada, se acabó".

Se va al ordenador y me empieza a decir, a modo de bronca, que va a poner en el ordenador esto y lo otro. Yo tenía dudas, quería hacerle preguntas en relación a las pruebas realizadas, pero no pude porque me cortó con ese "se acabó".

Me parece que haber tenido historia en el Centro de Salud Mental se convierte en el cajón de sastre donde se coloca cualquier patología médica que no se sepa (o no apetezca) diagnosticar. Una espirometría, por ejemplo, no se me hizo. En el pasado, tras una gripe, se me hizo esa prueba (en la sanidad privada), y no dio bien, por lo que quizá habría sido conveniente hacerla ahora. Pero no pude hablar, no se lo pude decir, porque "se acabó".

La enfermera que vino a quitarme la vía (no quien me la colocó) tampoco tuvo un trato adecuado, ya que cuando la retiró dije un, por lo visto imperdonable, "ay", a lo que contestó de mala manera y con mala cara "esto no duele, aprieta ahí y ya puedes vestirte e irte".

¿Saben cuántos pacientes había en ese momento, contándome a mí? Cuatro. Me gustaría ver al médico y a la enfermera a quienes me he referido trabajando en el HUCA, donde la presión asistencial es altísima. Porque mucho estrés no creo que tuvieran, y creo que no pasaba nada por dedicarme cinco minutos para resolver mis dudas. Aunque creo que no es una falta de tiempo sino de vocación, sensibilidad y, sobre todo, educación.

Me he ido, por segunda vez, del médico sin diagnóstico alguno, sin tratamiento (o más bien ofreciéndome algo que no tiene nada que ver con una dificultad respiratoria), solo que el día 26 fui atendida maravillosamente bien por la enfermera del centro de salud y hoy he salido del hospital llorando por la manera de tratarme, de no dejarme hablar y de hacerme de menos, de quienes me atendieron.

Leí en Google Maps reseñas acerca del trato que se dispensa en urgencias, sobre todo a quienes tenemos el historial en otras áreas sanitarias, y lamentablemente tengo que darles la razón.

Por otro lado, la celadora fue muy amable conmigo, y también el sanitario que me hizo la radiografía, que me ayudó cuando me mareé y me dijo que no había prisa, que me sentara tranquila para después seguir.

Hice llegar este escrito a donde corresponde, sin esperanza de que sirva para absolutamente nada, como cualquier queja vertida hacia un funcionario. No espero que se le haga llegar la presente, ni que se aplique sanción correctiva alguna, ni que se disculpe absolutamente nadie. No va a suceder, son intocables y así nos luce el pelo.

Firmado, "una" que cuando trabajó cara al público se habría ido a la calle en caso de haber tratado mal a alguien.

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