El silencio, un problema; la difamación, otro problema
El miedo a hablar es un gran problema. Intentar reducirlo es una gran necesidad. Es una gran necesidad por dos razones: 1. Porque la expresión es saludable, ya que reduce la presión o tensión. 2. Y porque si la gente no hablara, es decir, no denunciara, muchas investigaciones no se podrían iniciar.
Es muy necesario que el silencio se rompa, que la ley proteja al denunciante, incluso al denunciante que quiere ocultar su identidad. Incluso a este, en determinadas circunstancias.
La denuncia falsa e incluso la denuncia sin pruebas suficientes también es un problema. Un problema mayor que el silencio, porque daña la imagen del denunciado. La ley intenta resolver este problema castigando la denuncia falsa y la difamación en general. También intenta resolver este problema "recomendando" que no se tramite una denuncia sin pruebas (en esto, pasa de todo).
Para acabar: ¡las denuncias falsas! se producen especialmente por violencia machista y por acoso laboral. Además de las denuncias falsas, también son un problema las declaraciones falsas de los imputados. "Todo lo que dice Aldama es mentira, menos algunas cosas". ¡Eso se supone! De momento, no se sabe. Interesante: ¿por qué el imputado tiene derecho a mentir?
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