Axioma
Por ejemplo: La naturaleza solo hace originales.
Así pues, todos somos diferentes. Somos individuos. Sin embargo, no es menos cierto que, sin pensarlo mucho, se puede concluir que no lo somos tanto. O, al menos, no completamente.
De lo contrario, ramas de la ciencia como la psicología, la psiquiatría, me parece a mí, no podrían existir, ya que la patología de estas anomalías carecería de base para sus estudios, puesto que no habría en ella ningún carácter repetitivo en el que poder apoyarse para diagnosticar. Algo que, para mí, evidentemente, no es así.
Veamos, como ejemplo de que no somos tan diferentes, algo en común.
Fases que se dan en el afectado por una enfermedad mortal: negación, ira, negociación, depresión-resignación y aceptación.
Siendo que así somos los seres humanos, así son nuestras sociedades. Aunque ni que decir tiene que cada vez seremos menos diferentes, nosotros y, lógicamente, nuestras sociedades. Puesto que los unos y las otras cada vez nos mezclamos, se mezclan, con mayor celeridad.
Así son nuestras sociedades, porque así somos nosotros. Así es, así son, como cualquier otra, la sociedad española, los españoles en su conjunto. Consecuentemente, ante una enfermedad, ¡mortal! En este caso, el sanchismo, pues eso, tenemos que, ineludiblemente, pasar por las etapas mencionadas, y el pensar eso... ¡lo que a mí me da!
Estoy que no me aguanto, porque ¡fíjense ustedes! Ahora mismo, visto lo que se ve, yo ya estoy en la segunda fase, pero por lo menos la mitad de la población ¡aún no ha salido de la primera! Unos porque son como son, y otros, ¡estos sí que tienen delito!, porque así quieren ser. El caso es que, para esta gente, España ¡jamás de su vida! ha gozado de mejor salud.
Manda cataplines. Yo ya pues no llegaré, ¡ni quiero llegar!, a la tercera fase, ¿¡negociación!? ¡no jo...!
Lo que les queda a los españoles. Porque hay gente que los tiene, puede que chiquitos, pero como los tigres, pegados al culo y muere con las botas puestas.
Así creía yo que era España, pero...
Qué les voy a decir. Parece que lo que queda, a esa mitad de España que lo es, antes de palmar, sufrir y sufrir hasta aceptar.
Oye, que lo estoy pensando y que, aunque solo sea por esta vez, voy a ser optimista y reconocer que conozco gente con el finiquito firmado hace muchos años y, sin embargo, aún sigue echando varilla por aquí.
Quién sabe.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

