Libertad en la cárcel de mi casa
He nacido libre en la dictadura para ser esclavo de la democracia progresista, así como suena; los geopoliticastros del Nuevo Orden Mundial están como locos por controlarme, los genios del Nuevo Orden Mundial, cambio climático, guerracivilistas, asesinos disfrazados de homonimia, pues tanto es así que nos van a pedir hasta 42 datos para pernoctar en un hotel, agencias de viaje, etc., hasta el número de zapato que gastas y cuántas muelas son tuyas y cuántas compradas, para protegernos de los malhechores que andan sueltos por la calle con grandes machetes y antes de entrar en el hotel te asaltan sin ningún problema. Eso solo sirve para cortar libertades, viendo esto ¡bendita dictadura la franquista!, y en Australia, avanzadilla de todo progresismo, la primera en obligar las vacunas de la pandemia y ahora fiscalizar a la gente que circula por internet, te sacarán fotos de tu careto para que los jóvenes no vean páginas peligrosas para su vida y tienen que fotografiar los caretos y el ADN, huellas y lo que sea; preciso, para protegerte, pero no te preocupes que eres libre de que te lleven atado como un perro con un collar, pero que no se te ocurra hacer las necesidades fisiológicas de un perro porque ahí te caerá el pelo. Así no merece la pena vivir, en una sociedad de esclavos del siglo XXI donde no te dejan ni circular a tu gusto y saben todo lo que haces, en qué gastas tu dinero y cuánto tienes y a quién llamas y lo que hablas y las veces que haces el amor y con quién, las veces que practicas el onanismo. ¡Bendita dictadura la de Franco!, pero prohibido mentarlo que fue un criminal, ni cantar el "Cara al sol", ellos sí cantan la "Internacional", y ahora estamos en un paraíso de libertades, encerrados en nuestro día a día sin tener ninguna intimidad. Así no merece la pena vivir, y todo es por tu bien; si te matan, es para que no sufras, y si no te dejan circular por internet, es para que los jóvenes no cojan tantos vicios, y si vas al hotel, no lleves una señora que no sea tu esposa que avisan a su padre o marido para que te den tu merecido. Así no quiero vivir, si me robáis los dineros de la cartera y en las calles no hay protección. Pero ¿qué tipo de sociedad estáis haciendo? Una donde nací libre y moriré esclavo, sin lugar a duda, y abandonado, pero sí saben en qué minuto me han matado. ¿Por qué con tanta felicidad habrá tanto suicidio oculto? ¡Qué afortunados somos, caramba! ¡Desagradecidos!
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