Me parece a mí
Recuerdo que, no sé cuántos años hace de eso, Luis Alberto Machado creó en Venezuela un Ministerio para el desarrollo de la inteligencia.
Yo no creo que eso, desarrollar la inteligencia, sea posible. Pienso que la inteligencia es como, en el físico del individuo, puedes desarrollar su musculatura, según sus genes, pero, lo que es su estatura... por muchas pesas que levantes, mucha gimnasia que hagas...
Estoy convencido de que, en cuanto a inteligencia, el personal nace, no se hace.
En general, los seres humanos nacen creyendo que van a saber, cuando en realidad, casi todos, nacen para aprender.
Para explicar la diferencia que yo considero entre lo uno y lo otro, cuento esto.
De toda la vida, conozco un carajo que, en una ocasión en que le tocó hacer una serie de escaleras metálicas en un complejo industrial, desestimó el trazarlas en el suelo o recurrir al teorema de Pitágoras, para calcular la longitud de los perfiles entre los que se soldarían los peldaños.
Puesto que las escaleras no deberían someterse a ningún diseño establecido, decidió ir a lo fácil. Las haría todas a 45º y buscaría la constante para calcular la hipotenusa, o sea, la longitud de los perfiles: el producto de un cateto (altura que debía salvar la escalera) por la raíz cuadrada de 2, 1,4142. Algo que nunca había visto en ningún libro ni había aprendido de nadie. Simple, para él, sentido común.
Y la cosa no pasó desapercibida, ¿cómo era posible que, en unos segundos, mientras colocaba las us sobre los caballetes para cortarlas, él ya supiera la medida?
Tan fue así que, increíble, ¡hasta el ingeniero jefe de obra! Cada vez que otras cuadrillas tenían que hacer una escalera, el ingeniero venía a preguntarle a él cuál era la medida de la misma.
Y de esas podría estar contando... para escribir una enciclopedia. Y eso por qué.
El carajo sabía, sabe, el porqué de un resultado y por tanto sabe cómo llegar a él. Los demás aprenden, guardan en su memoria, lo que deben hacer para llegar al resultado.
La diferencia: No importan las variables, él llegará al resultado.
Los demás, en cuanto el procedimiento no se ataña a lo que tienen en la memoria... Perdidos.
Esto era algo que, ocasionalmente, aparecía en la vida del carajo. Ahora, cuando la política no es ocasional sino ¡fundamental! para decidir el rumbo de las personas, se pone, de absoluto manifiesto, que, en general, las personas, toman las decisiones, creyendo que son suyas, porque creen que saben, sin, lógicamente, enterarse que “saben” únicamente lo que han aprendido de otros, o sea, sin enterarse de que no saben nada.
Lo cual ¡increíblemente! nos hace vivir, en este caso a los españoles, bajo las directrices de quienes ¡jamás! Unos por su condición absolutamente inmoral, y otros porque ¡jamás! Ni dedicándose ¡toda su vida! a tratar de conseguirlo, llegarían a saber cómo averiguar la longitud de una escalera de 45º.
Aydios... Si al menos la gente se esforzara, ¡pelín! Por ponerle atención a los hechos. Por mirar a través de un cristal incoloro, transparente, y no con el del color, sea cual sea, que otros, directa o subliminalmente, les han metido en la cabeza...
Demasiado para esta especie “inteligente”.
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