La mejor fiesta, el mejor regalo: amor auténtico
Estos días, “la gota fría” ha calentado al corazón sensible a sufrir por la desgracia ajena, incluso ha despertado rasgos de generosidad y entrega, trayendo a los viejos corazones el recuerdo de otros tiempos más... amorosos. Pronto pasará a segundo plano como la peste o las guerras, y llegarán los días de fiesta con regalos y champán que intentarán aliviar con el sueño efímero de un tiempo de paz la realidad triste de este mundo turbulento.
Que las tradiciones sean las que recojan los momentos felices ya no tiene vuelta atrás, no hay fuerzas para asentar los sentimientos en la verdad, la verdad es dura, las tradiciones blandas, y así se van recogiendo las antiguas y las nuevas como en un pote gallego, lo que importa es la fiesta.
Queremos la verdad sobre las responsabilidades ajenas, pero quizá nos molesta que nos digan la verdad sobre nuestras propias responsabilidades. Seguiremos viendo las tragedias descarnadas en la tele, pero a continuación la alegría que da el dinero, que puede hacerte más feliz que ninguna otra cosa, o si por supuesto no te cae la lotería, pues al menos te caerá algún jolgorio. Después, con la resaca volverá... el presente. ¿Cómo retener el sueño?, ¿cómo conseguir algo de felicidad? Jesús nos ofrece este regalo: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Naturalmente no estaba hablando de cosas materiales, sino del darse a uno mismo por los demás, y eso, aunque es mucho más caro porque requiere tiempo y sacrificios, compensa con creces. No sé si a vosotros, pero cuando alguien me da un abrazo percibo si lo provoca el amor, la gratitud, la misericordia o la compasión, sé si quien me lo da se siente feliz por ello.
Hace mucho tiempo, un día en que unos jóvenes daban abrazos gratis en el centro de la ciudad, respondí con tanta verdad que la joven se emocionó; quizá ya tenía los brazos cansados por el compromiso, pero no satisfechos por la clase de respuestas. Cuando no hay amor, no hay sustituto a la felicidad. ¿Es posible reavivar esa felicidad? Hay que intentarlo. ¿Hace un abracico?
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