La invisibilización de las mujeres en la historia y la cultura
Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), hay más mujeres que hombres, tanto en nuestro país como en el mundo. Este dato impacta bastante cuando hablamos de historia, ya que, tal y como nos la han contado tradicionalmente, parece ser una historia de hombres. Científicos, escritores, reyes y héroes se llevan todo el protagonismo en los capítulos de los libros, mientras que las aportaciones de las mujeres han sido sistemáticamente acalladas o relegadas.
Esta marginación no es casual, es el resultado de un sistema que, durante siglos, ha marginado y menospreciado a las mujeres en todos los ámbitos. ¿Dónde están las científicas que revolucionaron sus campos, como Rosalind Franklin, pieza clave para descubrir la estructura del ADN? ¿Por qué no conocemos a artistas como Artemisia Gentileschi, cuya obra puede eclipsar a los grandes maestros? ¿Cuántas escritoras han sido pisoteadas por sus contemporáneos masculinos? Es una lista sin fin.
Y este olvido no es tan solo una injusticia histórica, también tiene consecuencias en el presente. La falta de referentes femeninos en los libros de texto perpetúa la idea de que las mujeres han sido un actor secundario en la evolución de la sociedad. Esto perjudica directamente a las niñas, que crecen creyendo que no hay modelos a seguir en campos como la ciencia, la política o las artes.
Toca revisar urgentemente los relatos históricos para incluir a las mujeres que han sido ignoradas. Instituciones educativas, medios de comunicación y editoriales tienen el poder de cambiarlo.
Esto no va de “añadir” mujeres a la historia, sino de devolverles el reconocimiento que se merecen. Conocer nuestro pasado de manera completa es imprescindible para construir un futuro sin desigualdades de género. Las mujeres deben ser reconocidas no solo por lo que consiguen hoy en día, sino como agentes de cambio fundamentales a lo largo de la historia.
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