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La pobreza en 2024

14 de Diciembre del 2024 - Fernando Vijande Fernández (Castropol)

Ayer a las once de la noche, cuando íbamos mi mujer, Teresa, y yo a sacar dinero de un cajero de una entidad bancaria en Vegadeo, nos encontramos que estaba cerrado y en su interior estaba una chica acostada que al vernos la intención de entrar nos abrió la puerta y nos permitió hacer la operación.

Nos interesamos por si estaba bien y si necesitaba algo y nos dijo que no y que se cerraba en el cajero para dormir.

Le indicamos cómo no iba a un albergue municipal, que le salía gratis, pero dijo que estaba mejor ahí y más segura y no aceptó nuestra ayuda.

Salimos con una congoja y con un mal cuerpo ante estas situaciones y nos preguntamos cómo esta sociedad nuestra lo permite y pasa de largo.

Os voy a contar algunas situaciones "vintage" que se daban en mi niñez.

Cuando era pequeño había muchos mendigos que iban por las casas pidiendo limosna y posada.

Como éramos todos muy católicos, apostólicos y romanos (nunca entendí esto) te decían: "Una limosna por el amor de Dios". Y cuando le dabas un perrón te replicaban:

"Vaya por el alma de todos os vosos difuntos".

Entonces quedábamos contentos porque todos teníamos difuntos y se acordaban de éellos (los difuntos estaban muy bien considerados, no como ahora que oyes a tus vecinos decir -"Ay si tous padres levantaran a cabeza, moríanse outra vez del disgusto"). ¡Mejor que no la levanten!

En mi casa les dábamos algo de comer y si era por la noche se les dejaba dormir en la cuadra tapados con una manta (no teníamos más camas) y con un plato de caldo y una rebanada de pan de maíz. Me acuerdo de uno que estuvo cantando toda la noche canciones rancheras (Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita, que alegre me decía... Si Adelita se fuera con otro...).

Mi padre decía que no era el caldo el que le hacía cantar sino el vino que traía en una botella. A veces necesitas algo de ayuda para mirar a tu vida de frente para posteriormente apartar la mirada y olvidarla.

Bueno, pues no nos dejó dormir durante toda la noche, ya que las habitaciones estaban encima de la cuadra y esa noche tuvimos discoteca gratis hasta la madrugada.

A las vacas debió de gustarles el repertorio pues ese día dieron más leche por la mañana (hay algunos estudios que dicen que la música, aparte de amansar a las fieras, hace dar más leche a las vacas). Ahora hacen estudios para todo.

En un programa de una televisión de hace años traían a unos aborígenes de una tribu africana para que conocieran nuestras costumbres y se asombraban de la gente que dormía en la calle y no entendían que habiendo tantos pisos vacíos no se les dejara dormir en ellos.

En las tribus africanas te dejan una cabaña sin ningún problema.

Tampoco entendían estos aborígenes africanos el porqué estábamos todo el día corriendo de un lado para el otro, para llegar al trabajo, para llevar los niños a la escuela, para ir al supermercado, para ir al gimnasio, etcétera.

Ellos corrían para cazar un conejo o un jabalí, pero eso era otra cosa.

Algún día hablaré de esa gente que tiene prisa para todo y no tiene tiempo para nada.

Bueno, pues hoy en día hay gente que vive en la pobreza extrema y es muy triste, y además intentando guardar su dignidad y su identidad.

En mi casa de pequeño no teníamos mucho, pero teníamos un cacho de pan y cuando protestaba me recitaban una poesía de "La vida es sueño", de Calderón de la Barca, que decía: "Cuentan de un sabio que un día / tan pobre y mísero estaba / que solo se sustentaba / de unas hierbas que cogía. / ¿Habrá otro, entre sí decía, / más pobre y triste que yo?; / y cuando el rostro volvió / halló la respuesta viendo / que otro sabio iba cogiendo / las hierbas que él arrojó".

El problema era que yo quería una onza de chocolate La Cibeles con el pan, pero no había y la poesía no me llenaba el estómago, pero bueno, eran otros tiempos y había gente que lo pasaba peor.

De todas formas, y ya poniéndome serio, me dan mucha pena estas situaciones de pobreza energética, habitacional y de todo tipo que se dan en nuestra sociedad.

Se me revuelve el estómago cuando veo a personas que tienen un trabajo y tienen que pedir como si fueran pobres de solemnidad (aquellos que piden en épocas señaladas de fiesta), y también se me revuelve cuando nos quejamos de pagar impuestos y después exigimos privilegios por ser españoles y muy españoles.

Algo estamos haciendo mal.

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