Decía yo en mi anterior
Que, por lo visto, según, cuando un político llegó a la entrevista con San Pedro y se interesó por los millones de relojes que había en el vestíbulo, unos con agujas sin movimiento apreciable y otros con ellas a velocidad que te cagas, el santo le explicó que correspondían al personal que iba llegando y el movimiento de las agujas, a las mentiras de cada uno. Y que Ábalos no estaba allí porque lo tenía de ventilador el Jefe en su despacho.
Comentaba yo, al respecto, que ya tenía antecedentes de este asunto desde hacía más de sesenta años, aunque, en aquel entonces, lo que daban vueltas no eran manecillas de relojes, sino aspas de ventiladores, y, cada uno no era un político, sino una mujer adúltera. A la que encabezaba esta calificación, como ocurría con el reloj, también la tenía de ventilador el jefe en el despacho. Y, remataba, de mi observación, que, Pedro Sánchez, ni de reloj ni de ventilador andaba por allí porque no habían conseguido un material para fabricar el reloj o ventilador correspondiente. Todos se desintegraban por la velocidad de vértigo que, agujas o aspas, adquirían.
Bueno, pues ahora, pensando en cuando a mí me llegue la hora de comparecer, porque allí no es aquí, allí no valen cuentos de Begoñas que tienen cita en Brasil ni puñeterías por el estilo, allí, ¡porque sí! Entonces, en mi afán de hacer méritos a los ojos de San Pedro, una ayudadita que le presto. El ingrediente, garantizado por experimentado, que resistirá la supersónica velocidad de manecillas o aspas de Sánchez: Polvo de español sanchista.
Mi estimado “San”, no te confundo con el de aquí abajo, Pedro. Cuando un español, sanchista, te llegue por ahí, lo hacéis polvo, rellenáis con él el correspondiente molde, de agujas o aspas, y lo sometéis a la presión de la prensa más arrecha que tengáis. Listo. Y, como he dicho, garantizado por lo aquí abajo ya experimentado.
De manera que ya podéis ir a la sala de espera y avisar a Pedrín que pase.
No tengo duda de haberos resuelto un problema en el cielo. Ojalá se me tenga en cuenta.
Y si LA NUEVA ESPAÑA sabe lo que le conviene, ya sabe lo que tiene que hacer.
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