La Navidad y la depresión
Ya hace días que la televisión y las calles nos anuncian las próximas fiestas. Para muchos la navidad, la natividad, el nacimiento, conlleva alegría y felicidad. Especialmente para los más pequeños.
En cambio hay personas que sufren, hay personas que experimentan tristeza. Eso, los pequeños no lo ven. Lo vemos los adultos. Nosotros sí vemos que las expectativas elevadas desaniman cuando estas no pueden cumplirse. ¡Eso lo tenemos claro! Nosotros si vemos que hay personas que no encajan, o encajan mal en el ambiente festivo de estas fechas: Las personas que han perdido un ser querido. Las que viven solas. Las que recuerdan momentos felices del pasado y saben que esa felicidad no volverá. Y, en general, las personas que por su situación laboral, sanitaria o social ven claramente que esta luminosidad no es para ellos. Pues hace tiempo que viven en la penumbra.
Dicho esto, dos cosas más: Es cierto que la depresión depende de las circunstancias, es decir, de lo que hay combinado con lo que se espera. Y también depende de los genes que determinan nuestra reacción o respuesta a las circunstancias. Todos no respondemos igual. A todos no nos desaniman las mismas cosas.
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