El desafío continúa
Para no perder las buenas costumbres, aunque no le apetezca mucho, échele un vistazo al documento independentista, casi guerracivilista, del escritor y exdiputado de la CUP Julià de Jòdar: “La depredación colonial que practica España sobre Cataluña nos obligará a idear formas de lucha específicas, flexibles y audaces para romper las líneas enemigas, desarticular sus fuerzas y pasar a la ofensiva en los espacios económico, social, cultural y militar de su dominio”.
La “depredación colonial”, dice. Si el activismo civil independentista pretende convertirse en fuerza de choque permanente contra el Estado, a la vez que generan “estructuras de país surgidas del conocimiento, la lucha y la organización del pueblo movilizado”, terminaremos todos esquizofrénicos.
Por lo pronto, la condonación de la deuda generada en Cataluña, en parte por las prácticas malversadoras de sus dirigentes, es un hecho; el pacto fiscal bilateral (cupo catalán) que detraerá recursos del resto de comunidades es un hecho; el esperpento Puigdemont es un hecho...
Quizás usted sea un bienintencionado y haya llegado al convencimiento de que en Cataluña hay gentes “bienintencionadas” (ERC, CDRS, CUP, ANC...) que desearían tener bombarderos F-16, tanques Abraham y misiles de crucero con ojivas nucleares que pudieran utilizar para defenderse de los abyectos ejércitos invasores de España.
Las amenazas de independencia están ahí, y saben que la única forma de llegar a lograrlo pasa por conseguir un asiento en la mesa política utilizando la amenaza de la violencia y el chantaje, aprovechando la presidencia de Pedro Sánchez para negociar “acuerdos justos” en materia de regalías.
El esfuerzo extractivo de los independentistas a costa del resto de ciudadanos, permitido e incentivado por el propio Gobierno, nos ata de pies y manos a la hora de aplicar medidas constitucionales, vigentes para el resto del país, que pongan fin de una vez por todas a esta amenaza recurrente y sumamente productiva (para ellos), cimentada en un chantaje supremacista interminable e insufrible.
¿Volverá a repetirse la historia de “héroes” como Companys o Dencas? ¿Terminarán millones de catalanes por vitorear nuevamente a otro “Caudillo” liberador? ¿Volverá otro Franco a desfilar bajo palio por la Diagonal?
Siempre me ha gustado eso de que “los españoles somos iguales ante la Ley”. ¿Acaso no lo somos?
Saludos cordiales.
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