Shangri-La
Un máximo no es un punto de inflexión. Con el punto de inflexión hay continuación, pero tras un máximo todo lo conocido puede desaparecer tras su cima. Si fuésemos acero e hiciéramos una analogía con su gráfica de tensión deformación (siendo la tensión nuestra capacidad para ser y existir, y el alargamiento el tiempo), entonces en 1945 (bomba atómica sobre Hiroshima) habríamos superado el límite elástico; luego recorrimos la etapa de deformación plástica, y ahora estaríamos en la zona de acritud. Aunque parezca que de nuevo tenemos capacidad para ser y existir; no nos engañemos, nos encaminamos al límite de ruptura: igual que quien cree estar recuperando la vista, pero que, en realidad, se encamina a la ceguera por cataratas. ¿Qué está ocurriendo? Pensemos en dos capas de cuatro palabras yuxtapuestas. La primera capa de palabras sería: herencia, propiedad, cultura y dominio; la segunda capa sería: fanatismo, guerra, economía y política. Las ocho palabras han sido glosadas a lo largo de nuestra absurda representación histórica, y esta ha sido un fracaso. Mediante la herencia y la cultura la humanidad ha usado el tiempo; mediante la propiedad y el dominio ha usado el espacio. Parodiando a Clausewitz para las otras cuatro palabras: la guerra sería la continuación del fanatismo por otros medios; la economía, la continuación de la guerra; la política, la continuación de la economía, y el fanatismo, la continuación de la política. Entre ellas se ha establecido un círculo vicioso donde el fanatismo es consecuencia de malas políticas que son impulsadas por economías codiciosas de acrecentar sus fortunas con la guerra. ¿Por qué no prevalece una capa de palabras tales como: ética, colaboración, equidad y participación? El cristianismo sigue sin ser teología de liberación, el "Ubuntu-Xhosa" sin ser global, y si fuera posible, solo quedaría la esperanza de lograr: ética, colaboración, equidad y participación, de la mano de "El Reino de las Mujeres" (YouTube).
El condado de Shangri-La existe, está al norte de Yunan, entre el Himalaya y los lagos Lugu y Erhai (*). En él la cultura mósuö mantiene que la herencia de la propiedad pase de madres a hijas, las cuales viven juntas en grandes casas familiares (aglomeración de habitaciones individuales al exterior) dirigidas por una líder. Los hombres viven y trabajan para sus madres y hermanas, y no para su pareja: esta vivirá en su vivienda con su familia. Los hombres mantienen relaciones ambulantes con sus parejas mediante la unión libre: el amante sale de su casa a la noche para visitar a su pareja en su vivienda, y retorna cada mañana a su casa. Sin vergüenza ni maldad, pues es lo natural y es su cultura. Sin embargo, el turismo va corrompiendo (con su vivir el instante) su paraíso de cariño y permanencia; y van apareciendo la maldad y la vergüenza; se va logrando romper la capacidad de ser y existir mósuö y la esperanza para la humanidad.
(*) Condado de Shangri-La, Prefectura Autónoma Tibetana de Diqing, Yunnan, China.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

