Qué valoramos más, ¿la tradición o el conocimiento?
Hay días grises y días luminosos. En los días luminosos busco a Dios con alegría, en los grises lo busco consciente de la incapacidad humana para percibir su mensaje entre las sombras. La sombra es el sol oculto, interceptado por elementos grises, y en esos días procuro reconocer mis propios fallos. Dios quiere que pase lo que tenga que pasar, y que quede demostrada la incapacidad del ser humano para resolver los problemas que él mismo ha creado, y así busque la guía de su Padre; pero... eso requiere humildad. El Creador ha expuesto el camino de escape, la esperanza de salvación para los humildes, los que confían, los que no creen en su propia capacidad de revertir el proceso de destrucción física y moral. Pero... el mundo se resiste, cree que la libertad radica en hacer lo que nos parece, tanto si es acertado como si nos lleva al desastre.
¿Nos imaginamos a una familia estos días atrás entre el champán y el turrón reflexionando en lo que significa que Jesús naciese como ser humano?, ¿qué necesidad había? Y... ¿por qué tuvo que morir? Las respuestas están en la Palabra de Dios, que por alguna razón humana no es enseñada ni compartida por las religiones. Quizá la razón es que Dios rechaza a los intermediarios. Para llegar a Dios hay un solo y exclusivo intermediario, su hijo. "Nuestro Salvador, Dios, quiere que toda clase de personas se salven y lleguen a tener un conocimiento exacto de la verdad. Porque hay un solo Dios, y hay un solo mediador entre Dios y los hombres: un hombre, Cristo Jesús, que se entregó como rescate correspondiente por todos. De esto se dará testimonio al tiempo debido" (1 Timoteo 2:3-6). La figura de alguien que se sacrifica por los demás no es muy comprendida en este sistema donde lo que se busca es el sacrificio ajeno en beneficio propio. Un 40% en el nivel calle y un 100% entre los poderosos.
¿Cómo vería Dios el gesto de querer saber el porqué tuvo que nacer y morir Jesús? Esa es la verdad más importante de nuestra vida, bueno... del cristiano, y es a cambio de unos minutos rescatados a la tele o al móvil. Si no hemos tenido oportunidad de conocer la Palabra de Dios -la de Dios, no la de los profesionales de la religión-, se puede empezar por los Evangelios, es más fácil; allí Jesús dice: "Esto significa vida eterna: que lleguen a conocerte a Ti, el único Dios verdadero, y a quien Tú enviaste, Jesucristo" (Juan 17:3). En esta oración a su Padre, Jesús le pide esto: "Te solicito no que los saques del mundo, sino que los vigiles a causa del maligno. Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo. Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad" (Juan 17: 15-17). Si nos consideramos cristianos hemos de animarnos unos a otros, y especialmente en estos días confusos y amargos; hay mucha esperanza en la Palabra de Dios, y necesitamos esperanzas como esta: "¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad. Él residirá con ellos y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Y les secará toda lágrima de sus ojos, y la muerte ya no existirá, ni habrá más tristeza ni llanto ni dolor. Las cosas anteriores han desaparecido" (Apocalipsis 21:3,4).
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