Bendito 34.º congreso
Reflexionaré, en letra, lo positivo de un 34.º congreso en el que un señor consigue el apoyo del 91% que más es un reflejo, nada admirable, de allende los mares o cadena montañosa no muy lejana. Cierto que, en idéntica complementariedad, los congresos políticos sirven para laminar a quienes disienten de la línea oficial, pero en la izquierda esto es impensable.
Visto el resultado, el palacio de Hampton Court se llena de secretarías donde la pluralidad, representación, amplitud y valentía es elogiable, aunque yo creo que la pretensión fue reunir, que no aunar, pues son dos verbos transitivos distintos. Hecha esta sopa de personas, sí echo en falta alguna secretaría más como de moda y complementos. En fin. Será digna la fotografía en la convocatoria del sínodo que deberá usar silería en su presbítero para acomodar tanta cabeza.
Esos tres días hemos visto el auténtico sanchitismo en una mesnada con rictus boquiabiertos como si la esencia del perfume, tal como ocurre en la excelente y simbólica película, les llenase el alma de vigor espiritual, llegando al paroxismo con la arenga de un personaje que lleva a un sindicato a las cotas más bajas de prestigio. Un personaje que pide que el bable sea tan potente como el catalán. Una persona que no se esconde al reclamar la autodeterminación de Cataluña y se reúne, hundido en la butaca, con su fular y cara asustadiza, con un golpista del constitucionalismo. Una persona cuya talla hace añorar a Nicolás Redondo o a Cándido Méndez, con quien comí y departimos alguna que otra idea en Orlé, siendo sus ideas claras y con talla integradora. Pero al que se echó de menos es al valiente Zapatero. Una disertación en ese foro tan propio ilustraría al personal por el sendero de una democracia madura y nos señalaría el camino de la moralidad y el virtuosismo. Personaje, por cierto, al que también conocí y con el que departí, en Bueño, comprobando que su capacidad, concepto político y cultura eran tan simples como no derecha y menos derechas, que tal idéntica capacidad la posee la representación del Gobierno central en Asturias.
La derivada, a tanta valentía, se escenificará en el palacio de Bridewell, que se llenará de amigas y hermanas, pero cuidándose de no ser asesorados por Wolsey, Cromwell, Howard, Norfolk. Un capital político que hace hincapié en los logros conseguidos y en aquellos que han de venir. Sirva como ejemplo esa alegría en la resistencia demográfica, pero sin explicar por qué se produce un éxodo y sangría de la juventud que se marcha a otras CC AA. Paro juvenil, carestía de la vida, baja natalidad, nula ayuda a las familias, la presión fiscal y las dimensiones vitales -a los inmigrantes les afecta sólo en parte- que provoca la huida de profesionales formados en esta comunidad que se alejan de una Asturias que no es ejemplo a seguir en comparación con otras CC AA o países.
Otra perla es el asturianismo político. Aquí reconozco perderme en tan rimbombante valor. Seguramente hay que entenderlo como cuña de asturianismo para ser identitario e introducir cuotas en la Administración pública puntuando el mérito del titulín en las listas de demandantes, por ejemplo en educación, que por otra vía de igualdad de mérito, oportunidad y capacidad sería difícil. No cabe duda, es mi reflexión, de que la izquierda siempre ha buscado la desintegración del Estado, reconociendo en idéntica medida que la burguesía catalana o vasca también son embrión del separatismo. Una circunstancia que tiene referente en Largo Caballero y su gran enemigo Indalecio Prieto, quienes, por cierto, relegaron al intelectual, filósofo, humanista e integrador Julián Besteiro, por razones obvias, y cuya foto no se colgará en balconadas socialistas.
En el congreso se escuchó la cansina cantinela, cada vez con menor efecto en la ciudadanía, que viene el ogro hecho derecha, ultraderecha o populismo y es interesante que solo hagan referencia a los que están a la derecha de Dios Padre, pero no a los pecadores que se instalan a la izquierda. Una derecha que instala el odio, lo que es preocupante, pero también lo es ignorar que este odio tiene su génesis en quien se esconde bajo la capa del madurismo. Naturalmente estos políticos no se preguntan cuáles pueden ser las razones por las que, desgraciadamente, vamos percibiendo el nefasto populismo. Solo con ir a comprar el pan, por poner un ejemplo, se puede escuchar a la gente llana el hartazgo y hastío hacia los políticos, tanta mediocridad, tanta endogamia, tanta mentira, tanta puerta giratoria, tanto privilegio, la ausencia de políticos con talla de estadista y, para más señas, contar con un presidente representando tan fielmente Amadís de Gaula, tan egocéntrico y tanto postureo televisivo.
Es bueno saber, con ello finalizo, que alguien se ilustra con la lectura de la exlíder alemana Ángela Dorothea Merkel, por cierto, del partido Unión Demócrata Cristiana -interesante es conocer los ideales en todos los bandos-, con ello confiemos que se ilustre para arrinconar tanto odio y tanta soberbia. Ese encierro de tres días de clausura al menos ha servido para ensalzar la bonhomía del socialismo democrático actual y afirmar que a la FSA le viene muy bien el acrónimo Falta Socialismo Auténtico, por lo que siendo pesimista ni con tantas cabezas aplicarán la frase "las palabras no importan. Los hechos sí".
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