«Hoy me toca a mí»
Recordatorio. Quienes no comprenden unas breves líneas tampoco comprenderán media docena de palabras.
Chamfort
Obviamente, nosotros no estamos dentro del pellejo de nadie. Mas entre otros tiempos maravillosos que recordamos igual los compartimos (igual, no, muy probablemente) entre vosotras/os: son las literas de nuestros hijos que por entonces había en sus habitaciones. ¡Ay, aquellas literas! «Hoy me toca a mí dormir arriba!». «No, no, no, me toca a mí, ¿verdad, mamá, verdad, papá?».
Hace ya bastante tiempo que se han ido a su bola. ¡Qué años aquellos, quién volviera a pillarlos! Ayer, ya avanzada la tarde, vimos desde uno de nuestros ventanales que da a la calle descargar una furgoneta repleta de muebles; entre ellos, algunas literas nuevas... Amables lectores, qué alegría, qué emoción... Con la que está cayendo es todo lo que hoy nos dictó el corazón. Disculpad, por favor. Besos desde el alma, María Esther, cielo de niña de 13 años asesinada hace unas fechas por quien o quienes deben pagarlo lo más severamente posible.
Despedida y cierre.
Érase una vez.
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