Cuerpos destrozados en las cárceles de Irak
Tras la invasión de Irak dirigida por Estados Unidos en 2003, y en respuesta a la violencia de los grupos armados, las fuerzas iraquíes y de coalición detuvieron a decenas de miles de hombres y mujeres.
Cuando se calcula que quedan unas treinta mil personas recluidas sin cargos ni juicio, Amnistía Internacional ha publicado escalofriantes testimonios que denuncian múltiples formas de tortura sufridas durante la detención.
Las prácticas aplicadas incluyen palizas con cables y mangueras, descargas eléctricas, suspensión por las extremidades, perforación del cuerpo con brocas, asfixia con bolsas de plástico, uñas arrancadas con alicates, fractura de extremidades y violación de hombres y mujeres. La violación provoca graves consecuencias físicas y psicológicas y, en el caso de las mujeres, puede dar lugar a embarazos no deseados, problemas ginecológicos e infertilidad.
Además, el hacinamiento, la mala ventilación, la escasez de agua limpia y saneamiento adecuados, causan numerosas enfermedades diarreicas, respiratorias y dermatológicas en las cárceles iraquíes.
Un trato inhumano que incumple las normas internacionales sobre protección de las personas detenidas y al que las autoridades iraquíes deben poner fin de forma inmediata.
Francisco Javier Fernández López,
Presidente de Amnistía Internacional Asturias
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