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Epicuro y la muerte

23 de Marzo del 2025 - Miguel Sánchez Valdés (Lugones)

Libro I

La muerte

Acostúmbrate a considerar que la muerte no es nada en relación con nosotros. Porque todo bien y todo mal está en la sensación; ahora bien, la muerte es privación de sensación. Epicuro, "Carta a Meneceo" (siglo IV a. C.)

1.

¿Qué es la muerte? Seguro que más de una vez todos los seres humanos se lo han preguntado, y, por supuesto, la filosofía es la encargada de buscar las respuestas a estas preguntas, aunque la conclusión sea aporética, es decir, imposible de deducir o francamente difícil. La muerte es una cuestión interesante, sabemos que está ahí, ¿por qué lo sabemos? Porque estás vivo, por tanto, todo principio tiene su fin, y eso es la muerte, el fin de toda una vida de experiencias, de sensaciones, de placeres, de hábitos, de virtudes... Para ser más claros, la muerte es toda privación de besar, de sentir, de reír, de llorar, de caminar, de disfrutar de una comida deliciosa, de cantar, de bailar, de filosofar, de abrazar, de equivocarse y aprender, de saltar, de volar, de leer, de ver una película... En fin, podría seguir, pero creo que ya está quedando claro: la muerte es privación de vida, y la vida es sentir.

2.

¿Nos tiene que importar la muerte? ¿Acaso la muerte no es privación de vida? Y si la muerte es privación de vida, ¿es la muerte privación de toda sensación? Epicuro nos dice que a la muerte no le debemos temer, ya que la muerte es privación de toda sensación; por tanto, cuando ya no estamos, no sentimos y, por ende, no sufrimos. El organismo del ser humano está compuesto por cuerpo y alma; estos, a su vez, están compuestos de átomos, y estos átomos perecen cuando el ser humano llega al final de su vida; es decir, al final de toda sensación. Epicuro nos dice en la "Carta a Meneceo" (124): "La muerte no es nada en relación con nosotros". En efecto, cuando vivimos, la sensación de muerte no existe; cuando morimos, la sensación de muerte no puede existir porque la muerte es privación de toda sensación, y si la vida son puras sensaciones y la muerte privación de sensaciones: ¿cómo podemos sentir algo que es privación de toda sensación? En definitiva, no debemos temer a la muerte, ya que no tenemos la sensación de ella cuando vivimos.

3.

Epicuro y la muerte

Para Epicuro, el sabio no tiene que realizar la actividad filosófica para meditar sobre el morir, como nos dice Platón en el "Fedro", sino que el filósofo, como nos muestra C. G. Gual (1981) en boca de Epicuro, "lo que tiene que hacer es aprender a vivir, ya que aprender a morir no es necesario". El sabio no puede temer el no vivir, ya que aquel que sabe rectamente que no hay nada temible en el vivir ha comprendido que no hay nada temible en el no vivir.

Algunos filósofos como Platón han defendido la idea de la inmortalidad; cuando morimos, nuestra alma irá hacia el Hades de la sabiduría y allí podremos contemplar la belleza de la sabiduría. Este anhelo de inmortalidad es un claro ejemplo, nos diría Epicuro, del deseo de una vida ilimitada y, por tanto, un temor a la muerte.

Tampoco el sabio querrá acabar con su vida aunque su vida sea un sinfín de males. Epicuro estaba en contra del suicidio, pero podría llegar a entender que una persona se quitase la vida en una situación extrema, ya que en SV (38) nos dice que hay "muchas buenas razones para abandonar la vida, y que, a partir de ellas, ha llegado a quererlo firmemente". Epicuro podría llegar a entenderlo, pero el sabio nunca llegará al suicidio, ya que en la última epístola Epicuro dice que, "aun en las condiciones más adversas, puede afirmar el placer de toda la vida". Es muy interesante este comentario de Epicuro, porque nos conecta directamente con su teoría del placer. Lo que quiere decir en esta cita es que, aunque el cuerpo esté lleno de males, siempre tendremos el alma, que gracias a ella y solo a ella podemos llegar a recordar esos placeres que hemos tenido a lo largo de nuestra vida y poder utilizarlos para sobrellevar mejor los males de la vida. Los placeres del alma se pueden disfrutar toda la vida a través del recuerdo, los del cuerpo solo en el presente; por eso, si estamos teniendo dolores en el cuerpo, podemos utilizar el alma como manejo a propósito ante esos dolores y recordando buenos momentos.

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