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Ofelia, el elixir de la juventud

23 de Diciembre del 2025 - José Antonio Flórez Lozano

Ofelia es una mujer de 87 años, vive en un pueblo de la costa; le encanta contemplar el mar; es su relajante preferido; recuerdos y más recuerdos surgen sin cesar como las olas del mar y en la espuma surgen las ideas del rejuvenecimiento, de querer controlar el tiempo y contener el paso de los años y la erosión de su cuerpo. Es la lucha contra el envejecimiento, un negocio gigantesco para borrar cualquier signo de envejecimiento y encontrarnos con el “elixir” de la juventud. En la actualidad, igual que a lo largo de la historia, se busca una píldora que sea capaz de retrasar el envejecimiento. La búsqueda de un elixir capaz de frenar el efecto del paso de los años sobre el organismo ha sido una constante a lo largo de los siglos. Ahí está el mito de Fausto, que nos habla de los peligros de rehuir los cambios inexorables de la vejez, esencialmente perder el alma. Muchas personas tratan de evadir el envejecimiento y, para ello, se centran en la búsqueda de la píldora milagrosa contra el envejecimiento. Tratan de comprar belleza a golpe de talonario, con bisturí, botox, lifting, liposucción y cremas milagrosas. Una de las píldoras que han cobrado recientemente cierta fama en EE UU es la “píldora del vino”, las cápsulas de “resveratrol” para frenar la vejez que, incluso en nuestro país, se comercializan como complemento alimenticio. Se trata de una sustancia que trata de luchar contra los efectos del paso del tiempo; un producto químico con propiedades antioxidantes que se halla en las uvas, que no desaparece en los procesos de fermentación y que, por lo tanto, se encuentra en el vino. La clave de esta sustancia es que prolonga la vida celular y, en consecuencia, ralentiza todo el proceso del envejecimiento. Pero tal vez la búsqueda de ese paraíso, termine por convertir su vida en un auténtico infierno de frustración, aflicción, pena, depresión, aislamiento y muerte.

EL ENVEJECIMIENTO ES UNA OPORTUNIDAD

Antetítulo: La aceptación de los procesos del envejecimiento

Destacado: Hay que seguir encontrando ese hálito de vida que nos permite alcanzar lo más elevado del ser humano: ser persona en todos sus ámbitos

Como expresa Ofelia: el envejecimiento es una oportunidad que no podemos perder para crecer en sabiduría, amor, sexualidad, cultura, generosidad, amistad, valores y espiritualidad y, de esa manera, dejar el mejor tesoro, la mejor herencia a nuestros hijos y nietos. Por el contrario, huir de la edad, evitar el envejecimiento, es como vivir como ánima en pena, totalmente ausente. Considera Ofelia que la lozanía que tanto anhelamos y buscamos ha de estar presente en el alma, no en una “escultura de barro” ausente de “caídas” (caída del pelo, papada, debilidad del pene, caída hormonal, caída del ánimo, caída de la figura, caída muscular, caída ósea, disminución de la autoestima, etcétera). Para Ofelia, la clave es aceptar todos los procesos del envejecimiento; sin embargo, muchas personas se resisten, desafían a los cambios biológicos y psicológicos que se producen con el paso de los años. Compran belleza a golpe de talonario y utilizan un variado arsenal terapéutico con el fin de detener y desafiar el envejecimiento. Son consumidores frecuentes del bisturí, bótox, liposucción, lifting, dietista, entrenador personal, etc. Productos inocuos en su mayoría e, incluso, algunos con efectos nocivos para nuestra salud. Deberemos ser muy prudentes a la hora de consumir o aplicarnos algún producto “antienvejecimiento”. Un ejemplo del trabajo realizado en la terapia antienvejecimiento es el realizado por la American Academy of Antiaging, un centro para investigar y luchar contra el envejecimiento prematuro. Su principio esencial es que el envejecimiento no es inevitable, al menos con el ritmo y la profundidad con que lo hace habitualmente. En realidad, se trataría de conseguir una moderación de los efectos negativos del envejecimiento patológico, y ahí estamos totalmente de acuerdo en que se pueden conseguir logros muy importantes para un funcionamiento físico y mental mucho más eficaz. Esta filosofía "antiedad", que practica Ofelia, persigue sentirse bien física, psíquica y sexualmente. Pero tal vez se trate de un proyecto idealizado, aunque en el fondo sus principios esenciales son buenos, ya que pretenden conseguir el mayor grado de felicidad y evitar todo tipo de discapacidad, sufrimiento y dolor producidos por el paso de los años. Pero la vida continúa y ese pulso “antiaging” siempre lo vamos a perder, no podemos luchar contra el tiempo. Reflexiona Ofelia que hay que seguir encontrando ese hálito de vida que nos permite alcanzar lo más elevado del ser humano: ser persona en todos sus ámbitos.

VIVIR PLENAMENTE

Pero realmente lo que de verdad nos perturba no es la edad, sino el significado que damos al paso de los años. No podemos quedarnos paralizados, como si estuviéramos sumergidos en formol. Queremos vivir plenamente y gritar: ¡Gracias por este nuevo día! ¡Gracias por poder hablar con este amigo! ¡Gracias por contemplar esta noche estrellada! ¡Gracias por disfrutar de ese mar de trigo! ¡Gracias por sentir, oler y ver las olas del mar! ¡Gracias por la vida! Por lo tanto, nuestra vida se puede convertir en un espectáculo muy agradable y, especialmente, feliz. Pero hay que dejar muy claro que, a pesar del escenario sociocultural en el que nos movemos, el envejecimiento no puede ser motivo para disminuir el entusiasmo, sobre todo cuando se envejece con dignidad, se mira el futuro con esperanza y se mantienen vivos los deseos para aprender. Y, además, uno sigue siendo esencialmente alegre, animado y con un gran sentido del humor. Para Ofelia, la vida es una auténtica aventura que comienza y acaba en cierto modo cada día. Todas nuestras historias personales (el ciclo vital de cada uno) ponen de manifiesto la fragilidad del ser humano, el delicado equilibrio en que se mueve y la delgada frontera entre la felicidad y la depresión. Además, conviene recordar que sin sufrimiento no puede haber felicidad, al igual que no hay luz sin sombras. El envejecimiento es una continua lava de sabiduría, un volcán de éxitos y de fracasos que debe tener una solución positiva y feliz frente al miedo y la desesperanza. Considera Ofelia que nuestras quejas, dolores y achaques también dan sentido a la vida; forman parte de nuestra existencia, al igual que las espinas que siempre acompañan a las rosas. Nuestra vida parece que transcurre a medio camino entre el drama y la comedia, cada uno escribe su propia historia personal y vital y nos convencemos de que es posible la reinvención de uno mismo y de que cabe algo muy parecido a la felicidad, aunque es muy difícil que realmente sea completa, como podemos apreciar en la famosa película “Los puentes de Madison”. Entre tanto, Ofelia sigue contemplando las olas del mar, rejuveneciendo y renovándose, tratando de encontrar el “elixir de la juventud”, aunque ella, sin saberlo, ya lo está acariciando.

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