Huelga indefinida de médicos: un delito anunciado
¿Cajas de resistencia? Una vergüenza nacional.
Una profesión que debería ser ejemplar y profundamente vocacional se ha degradado hasta convertirse en un colectivo capaz de abandonar a los pacientes, dejando de atenderlos y poniendo en riesgo sus vidas sin el menor pudor.
Basta ya de paños calientes y discursos hipócritas. Despidos, sin más. Esa debería ser la auténtica caja de resistencia: irse a casa y no volver.
No son trabajadores corrientes. De su trabajo dependen personas, no mercancías. No pueden jugar a la presión sindical usando a los enfermos como rehenes para forzar negociaciones, por muy legítimas que crean sus reivindicaciones.
Tienen liberados sindicales de sobra para negociar en despachos. Lo que no tienen derecho es a hacerlo a costa de quienes no pueden defenderse.
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