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Belén: donde no existe paz ni justicia

22 de Diciembre del 2025 - Javier Arjona Muñoz (Siero)

"La ciudad del mensaje de paz es una gran cárcel a cielo abierto, donde los palestinos no pueden practicar nada con libertad por las restricciones que impone Israel".

Los de Palacagüina, con los hermanos Mejía Godoy, cantaban aquello de "Cristo ya nació en Palacagüina", en su misa campesina.

Y con buen ritmo y buena música denunciaban las desigualdades, las injusticias, en la dictadura somocista de Nicaragua.

En el canto coral José es un jornalero y María le lava la ropa a los terratenientes, mientras "el cipotillo", el bebé Jesús, piensa en ser guerrillero.

La versión nica (en la que se afirma que también habría hecho su aporte el asturiano Gaspar García Laviana) no deja de ser una opción cristiana, con refuerzo en la búsqueda de justicia social.

Y aunque otras Belenes, como la de Brasil, donde acaba de celebrarse con desilusión en sus resultados la Cumbre Mundial del Clima (porque los miles de mercenarios que enviaron las multinacionales del petróleo eclipsaron las voces y propuestas de miles de indígenas y ribereños del Amazonas, que siguen ofreciendo solución a la emergencia climática)... el Belén iniciático, allá "donde comenzó todo", estaba y está en Palestina.

Belén, cuna del Cristianismo y lugar supuesto de nacimiento del Cristo, es hoy una ciudad palestina que sufre la feroz ocupación militar israelí. Asfixiada por los muros construidos por Israel, rodeada por asentamientos de colonos israelíes ilegales, acorralada por soldados y decenas de puntos de control, donde todos los palestinos deben pasar para poder moverse por su propio territorio, Belén es una gran cárcel a cielo abierto, donde los palestinos no pueden practicar sus ritos con libertad debido a las restricciones de movimiento que impone el sionismo ocupante.

"El camino que lleva a Belén" desde Jerusalén se encuentra separado por un gran muro erigido por el Gobierno israelí, que priva a cualquier palestino de moverse de una ciudad a otra, aunque estén a tan solo 8 kilómetros.

El muro del "apartheid" fue considerado un crimen contra la Humanidad según la Corte Internacional de Justicia en el 2004.

Según la ONU este Muro supone: "Destrucción y requisa de bienes; restricciones a la libertad de circulación de los habitantes del territorio palestino ocupado; impedimentos al ejercicio por los afectados del derecho al trabajo, a la salud, a la educación y a un nivel de vida adecuado; cambios demográficos en el territorio palestino ocupado".

La Corte ordenó derruirlo e indemnizar a las familias palestinas. ¿Han visto ustedes cumplirse esa y otras sentencias?

La Paz a que apelan los diferentes ritos cristianos está más que destruida en Belén, Palestina.

Aunque la fecha de celebración del "nacimiento" del niño pobre es variada: 25 de diciembre, 7 de enero para los cristianos orientales y el 6 de enero para los cristianos siriacos. "El mensaje" similar de "paz y esperanza" se encuentra profundamente deteriorado con una ocupación tan brutal.

El derecho a los palestinos de vivir en dignidad y libertad está siendo negado desde que se creó el Estado de Israel. Sus políticas racistas han llevado a convertirlo en un régimen de "apartheid" peor que el que existió en Sudáfrica hace varias décadas.

No es noche de paz en Belén, y para que lo fuera habría que propugnar que se hagan cumplir las leyes internacionales. Que se descolonice Palestina. Que la limpieza étnica se termine y sus responsables sean enjuiciados. Que los millones de personas expulsadas con terror puedan volver a sus casas y pueblos. Que los miles de prisioneros alcancen la libertad. Que Palestina sea libre para que el mensaje de paz y esperanza tenga pleno sentido. Y que los ejecutores y ordenantes y cómplices del genocidio tengan aplicación de la justicia universal.

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