Niñas que juegan al fútbol
Tengo la suerte de poder ir a trabajar a pie. Cada día, de vuelta a casa, tengo que atravesar un parque y desde hace un tiempo siempre tengo que esquivar a un grupo de niñas y niños que están pateando un balón de fútbol y echando una "pachanga".
Cuando recojo a mi hijo del cole, me ocurre lo mismo. Niñas que juegan a fútbol y entrenan en el equipo del club, dentro de las extraescolares que ofrece el centro.
Cada día consiguen arrancarme una sonrisa. Y es que algo ha cambiado en los últimos tiempos. Nací en la década de los setenta y, si jugabas a fútbol, poco menos te insultaban y te decían marimacho. Si seguías los partidos y animabas a tu equipo, te miraban un poco raro, pero, bueno, por pegar tres gritos y que tu voz sume tampoco pasaba nada.
Cuánto tenemos que agradecerles a Jenni, Aitana, Mariona y Alexia, entre otras. Tanto que no hace falta ni ponerles apellido para saber de quiénes hablamos.
Queda mucho por hacer: cobrar como los hombres, más visibilidad, más respeto... Pero el camino que han recorrido, el techo que han alcanzado y roto lo podrán aprovechar todas las niñas que veo a diario jugando al balón con sus amigos y compañeros de cole.
Por todo ello, solo puedo darles las GRACIAS.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

