Técnicas ritualizadas de posesión
La charla motivacional sobre cómo hablar con familiares racistas, negacionistas de las vacunas, conspiranoicos, transfóbicos, etc., en Navidad se está convirtiendo rápidamente en una de las nuevas tradiciones festivas.
Me resulta muy excitante que me traten con condescendencia sobre cómo mantener mi izquierdismo genial frente a los reaccionarios fascistas de derechas mientras me como mi ración de pavo.
Digo bien, de pavo, porque aunque usted conozca cómo funciona el sistema solar, quizás no sepa que existe una relación directa entre el cáncer y un plato favorito de estas fiestas.
Mucha gente cree que el azúcar causa cáncer, pero no es así. Solo se sabe que dos alimentos tienen una relación directa con el cáncer: el alcohol y las carnes procesadas. Y los queridos cerdos no humanos entran, sin duda, en la categoría de las carnes procesadas.
Por supuesto, nadie está sugiriendo que vayamos a tener cáncer por haber comido carne de cerdo el día de Navidad, así como nadie está sugiriendo que nos vayan a diagnosticar cáncer como resultado de una copa de vino o jerez, aunque estudios científicos recientes dicen que no hay una cantidad segura de alcohol para beber.
Se disipan todas las dudas si leemos que la Organización Mundial de la Salud clasifica a la carne procesada y el alcohol como carcinógenos del Grupo 1, por lo que significa que son cancerígenos para los humanos. La OMS afirma: «Existen pruebas convincentes de que este agente causa cáncer».
Un respiro. El tabaco y el amianto también son carcinógenos del Grupo 1, aunque la OMS enfatiza que esto no significa que el alcohol y la carne procesada sean tan peligrosos como el tabaco y el amianto.
Consulto el árbol genealógico familiar y no veo que alguno de mis ancestros, que en épocas difíciles se ponían morados comiendo bocatas de tocino y bebiendo vino de garrafa, se haya muerto por un cáncer.
A mis abuelos y a mi padre les gustaba beber, comer carne roja y fumar cigarrillos de envolver, murieron de viejos y disfrutaron sin complicaciones reales o deterioro mental. Por supuesto, podrían haber comido judías verdes, irrigación de colon y haber sido miserables para vivir... ¿otros tres años más, quizás?
¿No era Manolo Escobar quien cantaba aquello de "viva el vino y las mujeres"? Bueno, pues aprovechando que las feministas están desorientadas y en modo refunfuño progresivo en busca de la brújula perdida, cambiemos el eslogan por el "viva el vino y el jamón"... A pesar de la OMS.
Para este 2026 me he propuesto desintoxicarme del vino, de la carne y todos los productos animales. Serán un par de días de desintoxicación.
Fatiga, goteo nasal, tos, irritabilidad..., pero tengo bastante tiempo libre por las mañanas para dedicarme a aprender nuevas recetas.
De hecho, me compré un exprimidor hace poco y ha sido como un cohete que me ha impulsado hacia la "excelencia nutricional".
¡Feliz y saludable 2026 para todos los lectores/as y escribidores/as de este foro!
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