Y Mambrú se fue a la guerra
El pasado 15 de diciembre, previendo hacia dónde nos dirigíamos, preguntaba en este foro si, en determinadas circunstancias, "irías a la guerra".
Me encuentro hoy con las declaraciones del presidente Sánchez en las que "abre la puerta a enviar soldados españoles a Ucrania", y repito la misma pregunta: ¿irías a la guerra?
Defender la patria es una cuestión de movilización social masiva, en el sentido de una creencia compartida en la nación y la cultura en juego, la conciencia de que está en riesgo y el compromiso de defenderla. A la patria, la nuestra.
España ha cambiado casi irreconociblemente los últimos cincuenta años. Ya no somos un solo pueblo, sino numerosas sociedades paralelas con poca o ninguna conexión entre sí, y al frente de todo esto se encuentra una burocracia incompetente, ávida de poder, oportunista, aferrada a ideas universalistas y preocupada principalmente por su propia supervivencia.
Los padres españoles no tienen ningún interés en sacrificar a sus hijos por la "diversidad".
Los jóvenes españoles no tienen ningún interés en luchar y morir por el "multiculturalismo" o en guerras con terceros, convencidos de que solo seremos libres cuando todas las máquinas de matar estén cubiertas de maleza.
Los países en su sano juicio tampoco están interesados en sacrificarlo todo para preservar las costosas regulaciones contra el "cambio climático" y salvaguardar la criminalización del llamado "discurso de odio".
Dice un proverbio alemán que una gran guerra deja al país con tres ejércitos: "Un ejército de lisiados, un ejército de dolientes y un ejército de ladrones".
"No son solo los jóvenes ucranianos los que han huido del servicio activo, sino, en todo el mundo, jóvenes que no creen en las guerras apoyadas por las élites y no quieren dar su vida por causas que no entienden o porque son ideológicamente pacifistas.
Ningún patriota se lanza a la carga para izar una bandera feminista o LGBT en defensa de la censura, el acoso gubernamental, el reemplazo demográfico y la vigilancia masiva. La generación TikTok no está para salvar a la Humanidad.
Y no seamos evasivos. ¡Que vayan las "élites" a la guerra!
Con "élites" me refiero a políticos que no deberían andar por la calle sin tutoría psiquiátrica permanente, psicópatas tribales, maquiavélicos, depravados y vengativos, obsesionados con la destrucción y el lucro.
En la Primera Guerra Mundial, ser pacifista se consideraba vergonzoso y se perseguía a quienes lo hacían. Ahora, las actitudes culturales han cambiado significativamente, y ser pacifista, o alguien que no cree en la guerra, es una postura creíble, digna y razonable.
Hemingway señaló: "Antiguamente se escribía que es dulce y apropiado morir por la patria. Pero en la guerra moderna no hay nada dulce ni apropiado en morir. Morirás como un perro, sin ninguna buena razón".
¡Hora de atender deberes impropios! Conste que no soy escrupuloso y obsesivo con la limpieza en casa, pero pregunto: ¿es necesario limpiar el suelo de la cocina como si fuera un quirófano?
Saludos cordiales.
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