¡Adiós, Europa, adiós! (2)
Un delincuente procesado y sentenciado por la justicia estadounidense, por 34 hechos delictivos, invade un país de América Latina (Venezuela) para arrestar a un presunto narcoterrorista (sin ninguna prueba de cargo), y la UE, incapaz de encontrar al menos un acuerdo que recuerde los principios que la fundaron y el respeto inquebrantable del derecho internacional, se congratula de que el país agredido recupere la libertad y la democracia gracias a la invasión del delincuente procesado y a quien el secretario general de la OTAN (Mark Rutte) lo llama cariñosamente "Papi". Esto es, brevemente resumido, el inicio del año 2026 y al que la mayoría de los terrícolas deseamos lo mejor.
Recientemente, invocaba un airado ¡malvenido Nuevo Orden Internacional! No voy a pedir disculpas por el "malvenido" porque la negrura que ha quedado dibujada en el horizonte, al parecer, ya no hay nadie que la cambie tras la incorporación que el Sheriff de Occidente va a realizar de un inmenso trozo de Dinamarca (miembro de la UE y OTAN), rico en petróleo, litio, tierras raras, potasio. Tan rico como Venezuela, porque "business are business" y es lo que hará de "America Great Again" y por supuesto más rico aún al delincuente procesado, su familia y amigos, gracias a los 83 millones de estadounidenses que le votaron y al bloqueo mental de los dirigentes de la UE. No hay ni una sola intervención del guardián de Occidente en el que los negocios no aparezcan. Cuando consiguió la aprobación del 5% para financiar la OTAN, lo importante era que le compraran armas y fue más lejos todavía con Taiwán a quien advirtió que si querían la protección debían aumentar su presupuesto de defensa en un 10% para pagar las armas compradas a EE UU.
Debemos, por tanto, empezar acostumbrarnos como europeos a vivir con el alma en el recuerdo de los valores que propiciaron el nacimiento de la UE, con la música de Mozart, Beethoven... Con la pintura de Miguel Ángel, Leonardo da Vinci... Con Verdi, Pasolini, con la democracia de la Grecia antigua y recordando siempre las razones del suicidio de Stefan Zweig. Con el recuerdo de los que hemos crecido en esa Europa, pero dudo mucho (ojalá me equivoque) que las nuevas generaciones arrebujen ese espíritu.
Europa es ya sólo un recuerdo. Un buen recuerdo. Y la UE un proyecto ilusionante que en nada se parece a la Unión que visionaron sus fundadores. Esta mañana, en una de las tertulias radiofónicas que tengo por costumbre escuchar, había un consenso en denunciar la incapacidad de la UE en responder al delincuente de la Casa Blanca. ¿Cómo?, preguntaba uno de ellos. Como lo han hecho Canadá, Brasil, China..., contestaron. Nadie reparó (o no quisieron recordar) que los tres países ejemplarizados eran eso, países. Con un jefe de Estado y un responsable de la política exterior. La UE es un "guirigay" de 27 estados distintos y con intereses opuestos entre ellos. No existe comparación alguna con Canadá, Brasil o China en lo referente a la capacidad de decisión.
La UE no ha pasado de ser el Mercado Común Europeo. Ese es su talón de Aquiles. Llevamos años, demasiados años, creciendo en número, pero incapaces de una unión política, de una voz propia internacional, de una política de defensa propia, de una política migratoria común. Incapaces de frenar a un caballo de Troya entre sus filas (Orban) que atrae nuevos socios para romper a la UE, después de beneficiarse de su dinero.
En cuanto a España, como unidad política, el asombro no puede ser mayor. Basta con señalar que la extrema derecha francesa (Marie Le Pen) ha colocado al PP/Vox en el esperpento de la historia al declararse en contra de la política trumpista sobre Groenlandia, mientras el PP/Vox no sabe cómo salir de la alharaca que montaron porque el delincuente de la Casa Blanca traería la libertad y la democracia a Venezuela.
"El respeto a la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados es un principio innegociable. De Ucrania a Gaza, pasando por Venezuela" (Pedro Sánchez). De momento es la voz en el desierto de Bruselas, pero, a día de hoy, no hay nada que frene al espeluznante Sheriff de Occidente que ha tocado los tambores del nuevo orden internacional.
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