Por las buenas o por las malas
Anuncia Trump que se va a quedar con Groenlandia. "Por las buenas": comprándola. "O por las malas": ocupándola. Estupefacción general; el anuncio es recibido como una ocurrencia disruptiva de este presidente prepotente, faltón y gamberro. Echen, sin embargo, un vistazo al mapa. ¿Quién queda más cerca de EE UU, Groenlandia o Filipinas? Pues Filipinas le fue arrebatada a España por las malas (no se suele arrebatar por las buenas) en el 98. ¿Acaso tenía España menos entidad que Dinamarca para hacer respetar su soberanía?
Lo de Filipinas era el remate de una jugada que se llevó por delante a Cuba y a Puerto Rico. El magnate de la comunicación W. R. Hearst, el ciudadano Cane de la película de Orson Welles, inflamó con infundios sobre la barbarie española a la opinión americana, presionando al presidente para declararnos la guerra. Hearst fue pionero de la primacía del "relato" sobre la realidad. ¿Les suena? -"las noticias las hago yo" ("I make the news")-. Pero los progres, que aman tanto a España como los nacionalistas, pensarán que lo de Hearst era una ONG. ¿No eliminó Ada Colau del callejero al Almirante Cervera?
Esto pasaba en el 98, el año del Desastre. Medio siglo antes (1846-48), el gigante del norte estiraba las piernas y la frontera del sur retrocedía, quedándose EE UU con el 55% del territorio mexicano: más de dos millones de kilómetros cuadrados, cuatro Españas. Pero no todo se imponía "por las malas": previamente, EE UU habían comprado los estados de Luisiana y Texas. El Gobierno español terminó vendiendo las Marianas a los alemanes cuando, perdida Filipinas, comprendió que ya no pintaba nada en el Pacífico. Las cañoneras del Kaiser habían aparecido por allí tres años antes, provocando un incidente internacional favorable a España. Curiosamente, fue el luterano Bismarck -quien, en el contexto de la "Kultur Kampf", había acuñado la divisa "No iremos a Canossa"- el que propuso la mediación de León XIII.
Siendo así las cosas, ¿por qué nos coge de sorpresa lo de Groenladia? Porque es más cómodo tirar de moralina que manejar los datos de la historia. Es gratificante sentir, como el pequeño Calimero, lo buenos que somos frente a los malos, esos grandullones.
Metidos ya en harina, ¿no podría interesarles Cataluña a los americanos, quiero decir, a Trump? Les cae más cerca que Filipinas, y no será por falta de tierras raras: Puigdemont, Junqueras, Salvadorilla, y otros rufianes. Tendrían además la "Riviera" mediterránea con la que fantaseaba Trump en Gaza. A nosotros nos quitan un problema de encima, así que podríamos hacerles un precio dejándoselo muy arreglado. Y los catalanes, que no quieren "café para todos", tendrían café americano para ellos solos. Por menos, que se sepa, vendió Sánchez a los saharauis.
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