Huelga médica. Acto I. Escena II
Como inicio, me sumo a la opinión generalizada que considera a Mónica García, actual ministra de Sanidad, la peor titular al frente de este Ministerio desde Federica Montseny. Su último "desmán" la desorganización, errores y precipitación en currículum MIR 2026. Una Ministra rechazando 7 de cada 10 productos en tratamiento de cáncer y con demora de 600 días en prescripción de medicamentos avalados por el Consejo Regulador que mejoran la supervivencia y calidad en patologías graves.
Con fecha 15 de diciembre 2025 tras la huelga de médicos, he dado mi opinión, en este medio, de los errores que es negociar con conceptos de dignidad, respeto, profesionalidad, así como argumentos basados en comparación, menosprecio y exclusión hacia otras categorías en equipos multidisciplinares que precisan cohesión, respeto, derechos y deberes comunes.
En dicha huelga, estuvieron convocados 170.000 profesionales a nivel nacional y en Asturias 4.530. Concretando Asturias, se suspenden 470 intervenciones, 8.300 consultas y 2.600 pruebas diagnósticas. Terminada la huelga, según los convocantes, 2000 han aportado dinero a la caja de resistencia y me surgen dudas, pues los restantes 2530 médicos/as puede ser que no compartan la huelga; pueden ser afiliados/as a sindicatos que sí firmaron el Estatuto; no tienen afinidad sindical o entienden que los principios de diálogo social, con la actual legislación, no hay posibilidad de Estatuto propio.
Mi opinión ante esta nueva huelga es hacerlo bajo el valor ético en el sector sanitario. La huelga es un derecho fundamental, un recurso logrado en justicia social, pero en el área salud menoscaba el principio "Evitar perjudicar gravemente a los pacientes" y ahí participa la ética. Salvo modificación, hemos de recordar la orden en asamblea general de la Organización Médica Colegial de España. - "Una huelga o paro realizado por médicos, no podrá tener un carácter total y/o indefinido como acontece en sectores de industria o servicios".
Toda huelga causa incomodidad, genera riesgos, daños directos e indirectos, donde la intensidad y duración influyen en los objetivos a alcanzar. Ahora bien. Si esta se alarga o endurece, el apoyo profesional disminuye y la propia sociedad obliga a justificar los motivos de una huelga. En el sector salud es difícil salirse del contexto ético por las graves consecuencias para personas concretas. Una huelga en este sistema "diana" no es recurso ideal ni siquiera eficaz para resolver conflictos laborales. No lo era a finales del siglo XX y aún menos en siglo XXI en las relaciones laborales actuales. Dicho de otro modo. Las huelgas cortas provocan molestias y retrasos. Las huelgas a días alternos se añade desorganización global. La huelga indefinida es un vector de consecuencias graves con balance muy desfavorable de ida y vuelta.
En huelgas de larga duración, con la prevista indefinida, el mensaje que los convocantes "lanzan" de una mejora en la atención y calidad asistencial, es difícil justificar la paradoja de un dilema en la que los pacientes se sienten, son, victimas y un medio para un fin, de manera que consecuencialmente el daño se establece en el presente y a medio plazo. Las huelgas con el objetivo de intimidación y firmeza frente a la Administración, si esta resiste, el riesgo político será menor y el apoyo y comprensión que los convocantes solicitan a la sociedad pierde su sentido, aumenta la tensión y los pacientes entenderán que los daños en su salud tienen menos importancia que cualquier beneficio a medio y largo plazo." Primera lección en las teorías de la negociación".
La pregunta que la sociedad debería hacerse es si hemos de permanecer quietos ante estas consecuencias. No es menor esta reflexión, como tampoco exigir y reclamar la figura de arbitraje vinculante.
Entre los razonamientos para no permanecer quietos, es disponer de cita programada desde hace meses, acudir in situ, y comprobar que se ha suspendido sin notificación previa, generando temor, angustia y enfado. Si la prueba determinaba un diagnóstico con espera de meses (RMN o Scanner), social y éticamente es inadmisible. Una incertidumbre con menoscabo de la salud es difícil de calcular. Si el circuito es para entrar en Atención Primaria con demora de 9 días, el/a paciente busca el escape en un sobrecargado servicio de urgencias. Si establecemos la huelga como relación laboral, esta provoca desgaste, sobrecarga funcional y emocional en otras categorías rehenes de un colectivo dentro del equipo.
Bien conocen los huelguistas el informe de la OMC 2025 que señala a Asturias como la única Comunidad difícil de cubrir jubilaciones. Con este dato, la escasez actual y futura de profesionales médicos; reducción de jornada ordinaria; reorganización de horas de guardias (médicos/as mayores de 55 años pueden renunciar a ellas); no penalizar compaginar sistema público y privado; aumento de peonadas en euros (que sobrecarga a otras categorías sin percibir algunas de ellas el incremento retributivo), con todo este conjunto de datos, entiendo que a menor número de efectivos aumentarán las listas de espera y aumentarán las cargas laborales entre los propios huelguistas. ¿Están seguros los convocantes que un Estatuto propio mejorarán datos tan negativos? ¡Creo que no! De lo que sí estoy convencido es el del aumento paulatino de seguros privados, por más que se empeñe la izquierda plural y democrática en demonizarla. Las personas intentan que su problema de salud se disipe cuanto primero mejor, no todos son médicos/as o políticos que puedan utilizar vías, llamemos, colaterales.
Reconozco que no son casuales mis comentarios, ni estos ni los razonados en anterior carta "Huelga médica. Acto I. Escena I". Lo hago como partícipe, en su momento, de tensas mesas de negociación, pero siempre con el criterio de mejorar las condiciones laborales con mínimo daño en pacientes y sin mucho desgaste profesional. Mi método, nuestro método, se centraba en encierros de responsables del sector con liberaciones y delegados/as sindicales. Así se consiguieron actualizar todo lo que era posible en las CC AA con sus peculiaridades, con la singularidad de cada categoría, y esa es la vía más apropiada desde la ética en la asistencia sociosanitaria.
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