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Venezuela: ayer, hoy y mañana

15 de Enero del 2026 - José Antonio Llano Tirador (Oviedo)

Descubierta por Cristóbal Colón en su tercer viaje, año 1498, al siguiente Juan de la Cosa y Alonso de Ojeda comienzan su colonización. Luego de más de 300 años perteneciendo a España, Simón Bolívar logra la independencia formando la Gran Colombia, de la que Venezuela se separa en 1830.

Nación inmensamente rica en recursos naturales como carbón, oro, diamantes, hierro, aluminio... al igual que sus enormes posibilidades en agricultura, ganadería, industria maderera, petróleo y gas. En petróleo es el país con más reservas conocidas.

Gracias a él, en la década de los 40 se convierte en nación estrella, con fortunio de desarrollo económico y atractivo migratorio que duró largos años, y del que yo me sentí tentado y tuve oportunidades, a las que no me pesa haber renunciado.

Otra de las riquezas venezolanas son las enormes posibilidades de energía hidráulica (la más barata y menos contaminante) que podrían producir sus caudalosos ríos, con un muy fuerte desnivel. Energía indispensable para la obtención de aluminio, mineral del que tiene grandes yacimientos.

En 1973 llega a la Presidencia Carlos Andrés Pérez y con él también (creo yo) el principio del cambio económico. En lugar de desviar buena parte de su riqueza en crear nuevos y variados puntos de desarrollo, prefirió las grandes importaciones (Venezuela era la primera consumidora mundial de whisky escocés) y gasto social. Pierde las siguientes elecciones, y los nuevos gobernantes que tratan de cambiar el rumbo son a su vez desplazados por Andrés Pérez y un electorado añorante de la vida regalada que este les proporcionaba. Al final Andrés Pérez (gran amigo de Felipe González) termina en la cárcel condenado por corrupción.

Con el cambio de siglo llega el funesto cambio venezolano. Hugo Chaves, militar de baja graduación, da un golpe que en pocos días es derribado y él conducido a la cárcel. Sale, se presenta candidato, gana las elecciones y lleva a la nación a una férrea y criminal dictadura de extrema izquierda. Exprópiese, decía cuando veía algo bello y próspero. A su muerte le sustituye Nicolás Maduro, que lleva a Venezuela a la miseria, con unos 9 millones de exiliados. Todos sabemos cómo Donald Trump, presidente USA, en un golpe perfecto, sin oposición del Ejército venezolano bien dotado, bombardea en Caracas y otros lugares objetivos militares estratégicos, se apodera de Maduro, lo lleva a EE UU, donde está declarado por múltiples delitos como jefe de banda distribuidora de cocaína.

El revuelo mundial es grande, al igual que la incertidumbre de saber cómo terminará todo. La oposición encabezada por Edmundo González y María Corina Machado, que ganaron por goleada las pasadas el elecciones, y el dictador se las usurpó no queriendo presentar las actas, más las naciones democráticas piden que los elegidos tomen el poder. Otra parte de la opinión mundial pide la vuelta de Maduro al poder. Hablan de ruptura del orden internacional, y aprueban o callan ante la masacre de Rusia en Ucrania o las banda terroristas que quieren imponer sus principios al mundo.

Considero a Trump un mal presidente para USA, para el mundo y, en especial, para Europa, pero él no es EE UU. Este nos salvó en dos guerras mundiales, y en una larga guerra fría. Pero Europa, y España más, no cooperó con ellos como debería en la defensa europea. Creíamos imposible una guerra aquí, y ya la tenemos dentro.

Veo el orden mundial muy inseguro, con unos grandes dirigentes muy extremistas que parece que quieren repartirse el mundo. Espero que Trump, quizás mejor empresario que presidente USA, recupere la cordura, que buena falta nos hace. En cuanto a Venezuela, un poco de calma. «Zamora no se ganó en una hora», ni una dictadura como la venezolana, tan enraizada, sea conveniente querer derribarla por las bravas. Salvando las diferencias, en España no actuamos así y fuimos un ejemplo, cosa que hoy no somos. Venezuela y sus grandes recursos son de los venezolanos, lo que excluye que compañías extranjeras con el consentimiento nacional puedan cooperar e invertir allí, como hoy ocurre a nivel global.

Yo creo que en Venezuela se empiezan a ver brotes verdes. Espero no equivocarme.

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