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¿Qué haría Jesús en nuestro mundo?

19 de Enero del 2026 - Rufo Costales (Oviedo)

Las vidas de Dietrich Bonhoeffer (ejecutado por Hitler), Aleksandr Solzhenitsyn (denunció la opresión y brutalidad de la Unión Soviética), o Martin Luther King Jr. (se opuso enérgicamente, por motivos morales y económicos, a la guerra de Vietnam) demuestran que la pregunta "¿Qué haría Jesús?" nunca es abstracta. Siempre es política, siempre peligrosa y siempre costosa.

Claro que, si hubiera nacido hoy, no predicaría hasta dentro de al menos veinte o veinticinco años, o sea, en el año 2050, y para entonces Satanás, transformado en serpiente, ya habría hecho su trabajo y convencido a Eva y a todas las feministas del mundo: "Seréis como Dios", les dijo (Génesis 3:5).

Esa mentira de que seremos como Dios es el veneno que alimenta tantas otras mentiras, todas diseñadas para mantenernos al borde del camino, fuera de la realidad.

Jesús habría expulsado del Templo ("lleno de ganado y mesas de cambistas"), a los mercaderes, pero no habría tenido ninguna oportunidad en el mundo de hoy, ya sometido y controlado por el Príncipe de las Tinieblas.

Primero sería ignorado, y, si se ganaba el favor del público, luego sería desacreditado por los principales medios de comunicación radicales imperantes; si eso no funcionara, sería engañado o acusado falsamente de violación, o alguna otra ofensa atroz; y si eso no tuviera el efecto deseado, sería asesinado en, digamos, un robo planificado o un accidente de tráfico, un atentado de bandera falsa o algo por el estilo.

En lugar de desaparecer de los libros de Historia desde su adolescencia hasta la edad adulta, sus movimientos y datos personales, incluyendo sus datos biométricos, habrían sido documentados, rastreados, monitoreados y archivados por agencias monclovitas y corporaciones como Google y Microsoft.

Aunque, obviamente, habría esquivado la vacuna contra el covid, probablemente tendría autismo, problemas con los riñones, alergia a los frutos secos y adicción a las pantallas.

Pesaría 125 kilos, no tendría vivienda propia ni tiempo para milagros, y Dios sería simplemente una realidad artificial.

¿Sobreviviría lo suficiente para predicar el amor, el perdón y la salvación? Su mensaje de paz, misericordia y resistencia al Imperio ¿no sería tildado de extremismo?

Antes de que todo eso sucediera, sus seguidores serían descritos como una secta peligrosa, y las autoridades los ficharían, derribarían, eliminarían, o los encarcelarían sine die, señalados por los principales medios de comunicación del Régimen como extremistas de derecha y un peligro para la sociedad.

En este mundo ya tenemos un "rey", se llama Satanás y se aprovecha de nuestra debilidad susurrándonos sus propias promesas. Su camino es seductor y su carga difícil de percibir, hasta que nos vemos aplastados sin contemplaciones, incapaces de forjar nuestro propio camino.

Al igual que nuestros primeros padres, Adán y Eva, aceptamos lo que nos atrae de nuestra fe y desconfiamos de todo lo demás.

Es cierto que Jesús nos prometió: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mateo 11:30), aun así, muchos desconfiamos y creemos que Él necesitaría ayuda si planeara salvarnos. Mucha.

Saludos cordiales.

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