La pila cucho

10 de Marzo del 2011 - Belarmino Nieto Álvarez (Avilés)

Cuando yo era guaje solía pasar los veranos en mi pueblo natal, Bárzana de Salcéu, en el concejo de Grao. Íbamos a la yerba, a echar una mano a la familia que todavía teníamos allí. Recuerdo que al lado del corredor de casa estaba la pila cucho, a la que iban a parar tanto el estiércol y los purines de los animales como las aguas fecales del hogar, evacuadas en las obligadas bacenillas. El saneamiento era algo aún reservado a las ciudades, de modo que en los núcleos rurales había que soportar inevitablemente los malos olores y la insalubridad de los estercoleros al pie mismo de las viviendas.

Hoy, cada vez que abro la prensa o escucho las noticias y tertulias sobre actualidad política, indefectiblemente en mi retina se reproduce la imagen de la pila cucho, y en mi pituitaria su hedor característico.

Gúrteles y demás triquiñuelas para financiar partidos ilegalmente. ERES andaluces que destinan dinero de los parados al lucro del clientelismo del poder. Eurodiputadas que fichan a primera hora para cobrar dietas por días no trabajados. Parlamentarios que blindan sus propios privilegios. Senadores que dilapidan el erario público en pinganillos y traductores totalmente innecesarios, para autocomplacer sus caprichos lingüístico-identitarios. Administraciones autonómicas y locales que se saltan a la torera la legalidad para adjudicar contratos a sus amiguetes a cambio de favores o donativos. Gobiernos autonómicos que, al objeto de evitar problemas con la justicia, aprovechan sus mayorías parlamentarias para modificar leyes a su conveniencia y poder contratar a dedo sin cortapisas. Alcaldes que, para financiar sus propios desaguisados, pretenden vender al mejor postor el patrimonio público (parking de Uría, en Oviedo; palacio de Maqua, en Avilés) Creación de empresas semipúblicas no fiscalizables, para garantizar la opacidad de los fondos desviados hacia ellas. Utilización de lo que es de todos en beneficio partidista: aviones militares para asistir a mítines, uso del Niemeyer para actos preelectorales, etc

Para qué seguir; la lista resultaría interminable y es de dominio público. Después de tres décadas de democracia no hemos conseguido salir de la ciénaga. Y aún algunos, para eludir sus propias responsabilidades, acusan a los contrarios de enfangar el debate político, cuando salen a relucir cosas de este tipo, sin darse cuenta de que el y tú más no elimina el estiércol, sino que lo recrece.

O desmontamos de una vez la pila cucho o su podredumbre acabará engulléndonos. Muchos siguen alimentándola. Otros se ponen mascarillas y miran para otro lado. Pero, afortunadamente, hoy existe un partido dispuesto a acabar con ella: en Unión Progreso y Democracia (UPyD), estamos empeñados en sustituirla por una buena y moderna red de saneamiento. Un imprescindible alcantarillado que comenzó a proyectarse hace 30 años, pero cuyo desarrollo han ido truncando la codicia política de unos y la desidia de los más.

Mientras tanto, la pila cucho sigue ahí, cada vez más grande y más hedionda.

Mino Nieto (candidato a la alcaldía de Avilés por UPyD)

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