Enseñanzas del tío Paco
¿Sabes, chaval?, la desgracia nunca viene sola. Como tú sabes, estoy viudo desde hace mucho tiempo, ya no me acuerdo, y hoy también se me ha muerto de viejo el compañero que me seguía a todas partes sin pedirme nunca nada. Así es la vida, tú naces y, claro, mientras eres pequeño no te planteas nada, eres feliz con muy poco, con un poco de caldo y con unas papas torradas de maíz es suficiente.
Tú también sabes, chaval, que el maíz lo trajeron los conquistadores de América, y también las patatas, y estas dos cosas quitaron mucha hambre a la gente, mucha hambre, mucha.
Antes de llegar el maíz y las patatas a la península Ibérica, la gente comía pan de centeno o de espelta, y a los dos días se ponía duro como el cemento, que a veces rompías un diente al masticarlo. Tenías que hacer, para ablandarlo, sopas cortadas con un cuchillo y ponerlas a remojo una noche entera, y así ya podías comerlo.
El caldo, chaval, es un gran invento. ¿Tú viste a alguien que no le gustara ? Yo no, chaval, caliente por el invierno y frío por el verano, pero siempre con unto y ligero para entonar el estómago.
Pero, chaval, todo se acaba, y yo también, y el caldo ya no me entra, debe de ser de comerlo durante tanto tiempo.
Además, chaval, ahora, cuando voy por la calle, no conozco a nadie, a nadie. Sin embargo, cuando voy al cementerio, conozco a todo el mundo. Se han muerto todos los conocidos, chaval, todos, no queda ni uno. La semana pasada, el Eleuterio, el de la Ronda, que ya llevaba unos días delicado, y, como vivía solo, nadie se dio cuenta, hasta que a Mari Puri, la hija del Andrés, cuando iba visitar a su padre como todos los días, le extrañó que las contras de las ventanas estuvieran cerradas y le preguntó a su padre por él, y este no sabía nada, y cuando fueron a mirar, ya llevaba muerto una semana. Una semana y nadie se dio cuenta, chaval, o sea, que te puedes morir y no se entera nadie.
La muerte es muy silenciosa, chaval, muy puñetera, no te avisa, chaval, viene a verte y te lleva consigo aunque no quieras, muy puñetera la muerte, y no espera, no, no espera, no sabe esperar a que te vistas y recojas la casa, muy impaciente la muerte, debe de ser que tiene que llevar a mucha gente y no te avisa, chaval, no te manda una carta o un telegrama, no no.
Por eso, chaval, disfruta mientras seas joven, porque de viejo ya no puedes y ya no te entra ni el caldo.
Ah, y no te olvides, chaval, come caldo, que el caldo despeja la cabeza, y si es caldo de unto, mucho mejor, chaval.
Yo hoy le hice caso al tío Paco y tengo caldo para comer por lo menos un par de días.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

