La Iglesia es mujer
El día 28 de enero festividad de Santo Tomás de Aquino, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Oviedo San Melchor de Quirós reconocía la labor que Carmen Alonso García realizó como docente.
Fue uno de esos días en que uno quisiera poder tener el don de la ubicuidad, pero el deber muchas veces está por encima de aquello que el corazón quisiera poder hacer.
Carmen, durante todo un curso tuve el honor de poder aprender mucho de eclesiología, asignatura densa y costosa por tanto conocimiento como contiene. Pero junto con esos conocimientos nos trasmitías lo más importante: el cariño que tenías a la Iglesia y la felicidad de pertenecer a ella entregándole todo el tiempo que podías, siendo la mayoría de las veces una prioridad en tu escala de prioridades.
En estas letras de agradecimiento también quisiera compartir con aquellos que las lean alguna de las cosas más destacadas y que muchas veces el desconocimiento hace a la gente tomar decisiones o aceptar expresiones muy lejos de la realidad.
La Iglesia es mujer, es madre, es femenina. Fuiste una mujer que desde la sencillez y el buen hacer diste respuesta a aquellas encomiendas importantes que la Iglesia te propuso. Gran defensora del papel femenino dentro de la Iglesia.
Gracias, Carmen, fuimos tu último curso, y por eso me atrevo sin pedir permiso a mis compañeros darte las gracias a nivel grupal. También estoy seguro de que serían muchas las personas que escribirían su nombre al final de estas letras.
Ojalá no desaparezca de nosotros esa insistencia tuya de tener un compromiso diario con Cristo. Que siempre y a la misma hora le dediquemos un tiempo para Él, porque así y solo así desde el compromiso de la oración podremos dar respuesta a los entresijos que la vida nos va presentando.
Gracias por tu vida, Carmen, dejas el listón alto. Pido a Dios que ese grano de trigo que depositaste en la tierra dé fruto, lo dará. Que seamos capaces de ser valientes como tú, de manifestar al mundo que queremos a la Iglesia, que nos duele, que somos parte de ella y que Cristo cuenta con todos aquellos, hombres y mujeres, que quieren anunciar al mundo el amor de Dios a su humanidad.
Dios te bendiga, Carmen, que encuentres en nosotros si lo necesitas tanto cariño y entrega como derramas.
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