Día Europeo de la Mediación Familiar
Y así nos encontramos comenzando un nuevo año, en un recién estrenado 2026…. ¡Cómo pasa el tiempo! Pues, no hace muchos años, todos nos preguntábamos ¿que pasará en el año 2000?, cambio de siglo, una nueva era…, llegar al siglo XXI parecía, como alcanzar una meta en la que, al atravesarla se transformaría todo nuestro universo, donde un aluvión de avances tecnológicos atravesarían la puerta de entrada de un mundo cada vez más globalizado, en el que no existirían fronteras y en el que las diferencias entre seres humanos se difuminaran, entraríamos en una nueva época en la que la interacción entre personas, ideas, pensamientos, máquinas, ordenadores, teléfonos móviles, aplicaciones informáticas, redes sociales, inteligencia artificial…. Nos aportarían un plus de prosperidad y esperanza para todos.
Estas expectativas iniciales, sobre una era ¡tan alentadora!, han generado en la actualidad, tras pasar este primer cuarto de siglo con una de las generaciones más preparadas académicamente, una serie de consecuencias negativas con respecto al detrimento de las relaciones humanas, por el incremento del aislamiento, el individualismo y el «yo-ismo»…, a pesar de vivir una época en la que el acceso a la información nos acerca a muchos entornos que no pensábamos fueran alcanzables y nuestra empatía debería estar más a flor de piel que nunca.
Todo ello nos debe hacer reflexionar sobre ¿qué pasa con esa información y con ese conocimiento que nos llega y tenemos?, ¿cómo lo utilizamos?, ¿qué pasa con las personas y con las relaciones humanas?, ¿dónde están nuestros valores?, ¿cómo se han transformado los límites, el valor de la palabra, nuestros derechos y sobre todo nuestras obligaciones?, ¿creemos que vivimos, en una sociedad mejor? …
Por todo ello, el 21 de enero de 2026 se celebró el día Europeo de la Mediación Familiar y me gustaría difundir este día para dar un aliento de esperanza en estos tiempos tan convulsos donde a pesar de los numerosos avances tecnológicos y de gestión del conocimiento, mencionados…. parece que la gestión de los conflictos sea nuestra asignatura pendiente.
Los numerosos conflictos, entre países, sociedades, familias, personas, e incluso, cada uno consigo mismo, adquieren gran relevancia y parecen estar presentes de forma universal.
El 21 de enero, una jornada clave en la resolución de conflictos
¡No sé qué opináis vosotros queridos lectores!, pero parece que las personas ya se levantaran enfadadas, que viven en la queja permanente de todo, que los pensamientos negativos fueran normalizados, que las prioridades fueran tan relativas y el foco del pensamiento fuera a la deriva… y que, en definitiva, todas las cosas buenas que tenemos –y son muchas– fueran invisibles, y que la palabra gratitud se hubiera escondido en el saco del olvido.
De ahí la importancia de este maravilloso día, el día 21 de enero señalado para celebrar y conmemorar la recomendación nº 98 del Comité de Ministros del Consejo Europeo desde enero de 1998 sobre los beneficios de la Mediación Familiar.
Las recomendaciones en esta materia van desde la aplicación de la mediación en casos internacionales de custodia, de organización de la vida familiar, de la necesidad de mediar en entornos con personas dependientes… entre muchas otras áreas en las que hoy día tiene cabida y se reconoce la Mediación como estrategia para la resolución positiva de los conflictos en diferentes ámbitos, y por ello se la considera como la herramienta clave que ayuda a la mejora de las relaciones humanas.
La importancia de disponer de Mediadores Especializados, que, de forma neutral, ayuden a que las personas tengan a su alcance esta posibilidad y puedan resolver sus conflictos de forma pacífica, encontrando el equilibrio que necesitan para gestionar sus relaciones de forma más positiva, esta es, sin duda, la tarea a la que el sistema le debería dar especial prioridad.
Dicho esto, y para aportar mi granito de arena como Mediadora familiar y miembro de la Asociación de Mujeres de Empresa-MDE, a la cual me siento muy orgullosa de pertenecer, pues desde MDE nos esforzamos cada día por fomentar el pensamiento positivo, la asertividad, la calidad y calidez de las relaciones humanas, en cualquier ámbito en el que nos encontramos, pues unirnos mujeres de diferentes sectores nos ayuda y enriquece como profesionales y como personas, siendo un ejemplo de convivencia pluriempresarial en el que las diferencias entre socias no nos separan, sino que nos unen.
Por ello escribir de su mano este artículo en torno a un día tan señalado es un honor para mí y espero queridos lectores que el termino Mediación ya forme parte del reportorio de vuestro vocabulario y que este artículo ayude a que quien considere que esta herramienta le puede ayudar a buscar una solución a su situación conozca de su existencia y, sin dudarlo, la use.
Aránzazu Rodríguez, trabajadora social, mediadora familiar y coach; educadora infantil y escritora; asociada de Mujeres de Empresa
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