Regularización masiva a mi entender mal pensada
LA NUEVA ESPAÑA del lunes 2 de febrero publicaba con amplio detalle las criticas que al parecer está recibiendo el señor arzobispo de Oviedo por haberse manifestado contrario a la regularización masiva de inmigrantes irregulares, o yo así lo entendí.
No conozco al señor arzobispo más que a través de los medios, por tanto, no voy a tratar de defender su postura por simpatía hacia él. En este caso pienso que viene bien decir que: "La verdad es la verdad, la diga el señor arzobispo o el último de la fila".
Personalmente, soy uno más que creo que el Gobierno en este tema está haciendo las cosas mal, y algún día se irá viendo lo negativo de todo esto. Yo fui emigrante en Alemania en los años sesenta y parte de los setenta del pasado siglo. Alemania entonces necesitaba mucha mano de obra para cubrir los puestos de trabajo que el efecto Plan Marshall con su riego de miles de millones había generado por todo el país. Ella se benefició de aquella emigración barata y los países que enviaban emigrantes también. Vivíamos en las residencias que las empresas habían instalado para los trabajadores extranjeros (Gastarbeiter), ahorrando en lo posible hasta el último marco -moneda de entonces- con la ilusión de volver pronto a España y establecernos en mejores condiciones que las que habíamos dejado atrás. Los cupos de entrada en el país se hacían de manera regular y en común acuerdo con nuestro entonces Instituto Español de Emigración. Por el contrario, aquí se está permitiendo, mientras se mira hacia otro lado, que el país se vaya llenando de gente que nos llega por la puerta trasera a un país que no es que necesite masivamente mano de obra extranjera, sino que es campeón de la UE en porcentaje de parados. Otro problema que nadie resuelve es la escasez de vivienda, con los precios fuera del alcance de la gente asalariada. Tampoco se ve que el sistema público sanitario se amplíe conforme al aumento de población. Y para terminar, que me perdonen mi grado de desconfianza: toda esa gente puede ser muy buena y muy sana, pero, si se les permite entrar sin ningún tipo de control, pienso que el caos está servido. Pregunten a Alemania como lo hizo entonces, igual aprenden y todos ganamos.
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