Menores maduros para decidir, pero no para informarse
Lo que resulta difícil de sostener es la incoherencia. El Gobierno afirma que un menor de 16 años tiene la madurez suficiente para abortar sin consentimiento paterno o para cambiar legalmente de sexo, decisiones de enorme calado personal, físico y psicológico. Sin embargo, al mismo tiempo, pretende decirnos que ese mismo menor no es capaz de gestionar el acceso a las redes sociales.
O la madurez existe, o no existe. No puede activarse y desactivarse según convenga políticamente. No se puede defender la autonomía del menor cuando sirve a una agenda ideológica y negarla cuando incomoda.
Si un menor es considerado adulto para decidir sobre su cuerpo y su identidad, también debe serlo para decidir cómo se informa, se comunica y se relaciona.
La madurez no puede ser selectiva, porque entonces deja de ser un criterio y se convierte en una excusa.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

