Petición pública de coordinación institucional y apoyo urgente a un menor con autismo
Me dirijo a ustedes como madre y cuidadora no profesional de un menor con autismo, con el único objetivo de hacer visible una situación de desprotección institucional que llevamos años sufriendo en silencio y que está afectando gravemente a la salud emocional de mi hijo y de toda nuestra familia.
Mi hijo sufrió una agresión en el primer curso de la ESO. A partir de ese momento comenzó un recorrido marcado por la falta de accesibilidad, de comprensión y de coordinación entre los sistemas educativo, sanitario y judicial. Durante dos cursos soportó promesas incumplidas mientras su salud mental se deterioraba, hasta que finalmente tuvo que cambiar de centro educativo.
En su nuevo colegio encontró por fin inclusión real, convivencia y seguridad. Sin embargo, las secuelas permanecen. Este curso eligió con ilusión la asignatura de radio, intentando recuperar espacios de bienestar propios de su edad.
Paralelamente, tras dos años de proceso judicial por el incumplimiento de la orden de alejamiento por parte de su agresor, llegó el momento de declarar como víctima. La falta de información accesible y de garantías emocionales provocó en mi hijo una crisis de ansiedad que le impidió acudir. Los retrasos, la incertidumbre y la ausencia de medidas adaptadas están generando una clara revictimización.
Ese mismo día coincidía con una actividad escolar significativa para él. La falta de coordinación entre administraciones impidió preparar la anticipación necesaria, elemento esencial en el autismo para reducir el sufrimiento psicológico.
Actualmente mi hijo tiene 16 años y no dispone de atención pública en salud mental en la zona del Nalón, lo que nos obliga a recurrir a recursos privados mientras asumimos en soledad una enorme sobrecarga como familia cuidadora.
Esta situación no es un caso aislado, sino el reflejo de fallos estructurales: falta de accesibilidad real en el sistema educativo. Ausencia de atención en salud mental para adolescentes. Procedimientos judiciales que no protegen adecuadamente a menores con discapacidad. Invisibilidad y falta de apoyo a las madres cuidadoras.
Como madre, resulta devastador sentir que denunciar una agresión haya supuesto más sufrimiento que protección. Ninguna familia debería verse en esta situación.
Por todo ello, solicito públicamente: coordinación efectiva entre Educación, Salud y Justicia.
Adaptaciones reales para menores con autismo en procesos judiciales. Atención urgente en salud mental en la comarca del Nalón. Reconocimiento y apoyo institucional a las familias cuidadoras.
Nuestro único objetivo es poder sanar y vivir con dignidad.
Agradezco la atención de los medios y su labor para visibilizar realidades que necesitan respuesta urgente.
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