Los mayores, víctimas de las estafas
Hay algunas emisoras de radio que viven en gran medida de anuncios estafa para vender productos milagro contra las enfermedades crónicas, como colchones, máquinas de agua hidrogenada, de magnetoterapia, curamentos y ungüentos de todo tipo, a precios de oro que no sirven para nada; se aprovechan de sus enfermedades crónicas y les dicen que con esto están solucionado sus dolores, que les va a cambiar su vida y que les hacen muestras gratuitas para embaucarlos, y además en estos anuncios aparecen siempre los ganchos personajes que llaman a la emisora para explicar lo bien que les va a ellos, pues todo eso es una estafa en grado obsceno aprovechando la enfermedad para hacer negocio saqueándoles su economía, y lo dice uno que tiene todo esos artilugios que ha adquiridito con engaño, así que no lo digo por decir. Es vergonzoso, lo más vergonzoso es que las autoridades se callen y lo toleren. ¿Quién protege a los mayores?, me pregunto yo, con estos estafadores campando a sus anchas y nada menos que por la radio. Que los mayores están muy desprotegidos por familia y administraciones es bien sabido por todo el mundo, y cada día parece que su vejez entorpece a una sociedad que los ignora o los abandona a su suerte; a este abandono se le llama edadismo, no se les respeta. Si va gente joven por la acera o en transporte público nadie se levanta de su asiento para que se sienten, ni se apartan en las aceras como si no existieran, pues eso es odio a la vejez; pero que piensen esos jóvenes que hoy lo son que mañana serán mayores como lo son sus abuelos, y si no es así es que la muerte los ha llevado por delante, así que respetemos a nuestro padres y abuelos, que son la generación que nos dio la vida y nos ayudó a ser jóvenes entregando toda su vida con sumo cariño. Me entristece mucho que un perro sea más considerado en nuestra sociedad que una persona mayor, que a un anciano se le multe por orinar en la calle por un apretón de próstata mientras a los perros se les permita mear donde quieren sin tener ese serio problema. ¿No les parece que todo esto es para reflexionar? ¿Qué hacemos con ellos, los abandonamos a disgustos en la soledad como se viene haciendo con cierta normalidad? ¡Vaya humanidad que estamos creando!
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