No es contra los pacientes, es por la sanidad que merecemos
Escribo estas líneas como médica en huelga. Antes que nada, quiero pedir disculpas a los pacientes por las molestias que esta situación pueda ocasionar. Sabemos que cualquier alteración en la actividad asistencial genera inquietud. Precisamente por eso se han fijado servicios mínimos amplios: los casos urgentes, graves y no demorables están siendo atendidos. Nadie queda desprotegido en situaciones críticas.
A esta movilización están convocados cerca de 176.000 médicos en toda España. No es una cifra menor ni una protesta improvisada. Refleja un malestar profundo y compartido en una profesión que lleva años funcionando al límite.
Nuestra oposición al nuevo Estatuto Marco no nace del rechazo al diálogo ni de un deseo de confrontación. Reconocemos que el texto incorpora algunos avances generales. El problema es que no aborda de forma clara las cuestiones que más afectan al ejercicio diario de la medicina.
Se ha anunciado que se ponen límites a las guardias de 24 horas, pero la norma las mantiene cuando existan "necesidades del servicio". En un sistema con déficit estructural de profesionales, esa excepción corre el riesgo de convertirse en regla. Tampoco se garantizan de manera inequívoca descansos obligatorios tras la guardia, y la hora de guardia continúa retribuyéndose por debajo de la jornada ordinaria, pese a su mayor penosidad y responsabilidad.
No se trata de desmerecer el trabajo de otros colectivos sanitarios, con los que compartimos esfuerzo y vocación. La sanidad pública se sostiene gracias a todos. Pero la responsabilidad clínica final, la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas y el régimen de guardias que soporta el médico justifican un reconocimiento específico en el marco laboral.
Es cierto que el sistema sanitario está descentralizado y que muchas competencias corresponden a las comunidades autónomas. Sin embargo, el Estatuto Marco es la norma básica estatal que fija el suelo común. Si ese suelo no cambia de manera suficiente, difícilmente veremos mejoras homogéneas en el conjunto del país.
No estamos en huelga contra los pacientes. Estamos en huelga porque creemos que un médico exhausto, sometido a jornadas excesivas y sin garantías claras de descanso, no es la mejor garantía para nadie. Defender condiciones laborales dignas es también defender la calidad y la seguridad de la atención sanitaria.
Ojalá el diálogo permita corregir estos puntos y avanzar hacia un marco más justo y sostenible. La sanidad pública lo necesita, y los ciudadanos también.
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