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Carta abierta a Eva Ledo

1 de Marzo del 2026 - Lluna María Sánchez González, Alba Fernández González y Marta Tamargo Miguélez (Oviedo)

Carta abierta a Eva Ledo, consejera de Educación, en respuesta a su negativa a negociar un calendario para las Escuelas de Educación Infantil, que contemple descansos pedagógicos, próximo al del resto de etapas educativas.

En nombre de todas las Técnicas Superiores de Educación Infantil de las escuelas del Principado de Asturias, tanto de las que ya integran su famosa red de “escuelines” como de las que, en un futuro cercano, igualmente incierto, formaremos parte de ella, queremos transmitirle nuestro pesar y nuestra rabia ante sus reiteradas declaraciones, en las que manifiesta su negativa a establecer un calendario lectivo que se aproxime al del resto de etapas educativas. Somos conscientes de que, pese a la injusticia manifiesta que esto supone, alcanzar el calendario que nos correspondería, ajustado a las labores docentes que desempeñamos día a día en nuestras escuelas, y que no es otro que el establecido para el resto del sistema educativo asturiano, no tiene cabida en la idea errónea y despectiva que desde su Consejería ostentan de este ciclo, tan importante como el resto, para el desarrollo y la educación de la primera infancia.

Como usted bien sabe, somos un colectivo eminentemente femenino. La mayoría de nosotras somos madres de niños y niñas en edad escolar, y, como tales, somos conscientes de la importancia que tiene la conciliación de la vida familiar y laboral, así como de la necesidad que las familias tenemos de poder dejar a nuestros hijos e hijas en lugares seguros, acogedores y adaptados a sus necesidades mientras los adultos trabajamos. Esta demanda, no obstante, no se limita a los primeros tres años de vida, y es por ello que las administraciones públicas gestionan y proveen de alternativas de conciliación para todas aquellas familias que lo precisan en los periodos y horarios no lectivos, con actividades adaptadas a la edad y circunstancias de los pequeños, precios ajustados a la renta mediante un sistema de becas y profesionales cualificados que desempeñan su labor en estos campamentos.

Convendrá con nosotras en que parecería descabellado, a todas luces, que el personal docente que educa y acompaña a nuestros hijos durante el curso escolar, en las etapas de Infantil y Primaria, fuera el encargado también de cuidarlos y entretenerlos en estos periodos, en los que la conciliación para las familias sigue siendo importante. Después de un curso con significativas cargas lectivas, tareas de documentación, atención a las diferentes necesidades educativas en aulas con ratios elevadas, organización del curso escolar en reuniones de claustro, atención y coordinación con las familias en tutorías y reuniones trimestrales y un largo etcétera, está más que justificado el descanso pedagógico que les permita reponerse de la tremenda carga mental que todo ello supone. Porque ninguno de nosotros quiere tener profesores quemados, saturados o desmotivados frente a un nuevo, y siempre exigente, curso escolar.

Considerando, señora Ledo, el desconocimiento y tremendo desprecio que usted muestra ante el primer ciclo del sistema educativo, del que es principal responsable, en cada una de sus declaraciones, nos vemos en la obligación de recordarle que toda esa carga lectiva y administrativa que soportan los docentes del resto de niveles es la misma que recae sobre los hombros de las maestras y técnicas que sustentamos las escuelas infantiles asturianas. Es mayor aún, puesto que, frente a las cinco horas lectivas de los maestros de Infantil y Primaria, nosotras tenemos siete horas de atención directa al alumnado, debiendo además desempeñar las labores organizativas, burocráticas y de documentación fuera de esas siete horas.

A todo esto debemos añadirle que nuestros alumnos, por sus características, necesitan de nosotras no sólo educación y acompañamiento emocional, sino asistencia y cuidados, con la exigencia física que ello supone. Muchas de nosotras desarrollamos problemas musculoesqueléticos al atender las necesidades del alumnado y problemas de ansiedad debido a la carga psicológica que implican la responsabilidad, los horarios infinitos y las ratios desproporcionadas, las bajas sin cubrir, la carga burocrática y la ausencia de periodos de descanso, tan necesarios y comprensibles en otras etapas como “imposibles” de encajar en el primer ciclo de Infantil.

Por todo ello, señora consejera, le rogamos encarecidamente que, la próxima vez que nos vea reclamando nuestros derechos frente a su Consejería, que nos verá, o cuando se reúna con los representantes del único sindicato que parece comprender nuestras necesidades y la legitimidad de nuestras reclamaciones, o cuando la prensa le ponga un micrófono delante para que dé su parecer sobre este conflicto laboral, que se prolonga ya demasiado en el tiempo y que, le adelantamos, no va a parar hasta que veamos atendidas nuestras demandas, piense bien en todo lo que aquí le relatamos.

Piense en sus propias leyes y decretos, y en lo que en ellos se recoge sobre el primer ciclo de Educación Infantil, una etapa educativa tan digna y necesaria como cualquier otra. Piense en nuestros alumnos y alumnas, que merecen recibir una educación de calidad, impartida por profesionales comprometidos, docentes, que no pararemos hasta conseguirla. Y diferencie bien.

Todos estamos a favor de que las administraciones públicas apoyen a las familias en su necesidad de conciliación, a todas, no solo a aquellas cuyos hijos e hijas no han cumplido los tres años de edad, y todos sabemos que hay fórmulas para hacerlo. Fórmulas que respetan al personal docente, dan cobertura a las familias y proporcionan trabajo a profesionales que también lo necesitan. Apóyese en los ayuntamientos, que ya gestionan con éxito alternativas para el resto de etapas educativas y a quienes el establecimiento de su red 0/3 va a liberar de la gestión de las escuelas que hasta ahora eran de titularidad municipal.

Y no diga que no se puede; claro que se puede, porque ya se está haciendo. No aluda a las familias y a sus necesidades como si ellas desconociesen el inmenso trabajo que las docentes a cargo de las escuelas realizamos durante el curso. No intente dividir a una comunidad educativa que solo busca el bienestar de nuestros hijos e hijas, de nuestros alumnos y alumnas, de nuestra infancia.

Diga, en todo caso, que usted no puede o no quiere, porque no comprende y no se ha molestado en entender, porque no escucha. Y si éste es el caso, siga el ejemplo de su predecesora y deje paso a alguien con sensibilidad y capacidad de escucha, que respete todas y cada una de las etapas del sistema educativo asturiano y pueda dar respuesta a las

necesidades de todos los miembros de la comunidad escolar y poner fin de manera digna a este conflicto.

Gracias.

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