Aborto, la degradación de la democracia que nos afectará a todos
Uno de los riesgos que han acechado a las sociedades democráticas es la tentación de los gobiernos de abusar de su poder. Ese abuso puede acabar convirtiendo una democracia en la tiranía de la mayoría, que es lo que resulta cuando los derechos fundamentales de las personas, y en particular de las minorías, son socavados en aras de la agenda política de un partido.
Tomando algunas notas de los escritos de mi buen amigo Elentir, propietario y gestor único del famoso blog ''Contando estrelas'', puedo decir que eso fue lo que ocurrió en Alemania tras el ascenso del Partido Nacionalsocialista al poder en 1933. Muchos creyeron que ese proceso no les afectaría, pero les afectó.
Muchos alemanes se preguntaban entonces: ¿de qué debo preocuparme si no soy judío? Los nazis habían convencido a muchos alemanes de que el pueblo hebreo era el culpable de todos sus males y que su sacrificio era aceptable por interés nacional. Finalmente, la dictadura de Hitler acabó afectando a todos, incluso a muchos nazis de primera hora que fueron purgados cuando ese régimen consideró oportuno prescindir de ellos. Pero no fue en ese momento cuando empezó la dictadura nazi: empezó cuando se aceptó violar los derechos de unos pocos como burdo pretexto para resolver los problemas de la mayoría.
Algunos países democráticos están viviendo procesos parecidos: Francia, un país en el que la mayoría de sus políticos -incluso los de derechas- decidieron meter el aborto, el acto de matar a un bebé por nacer en el vientre materno, en la Constitución francesa, una aberración jurídica, ética y moral que convierte un crimen contra los más inocentes e indefensos en un derecho fundamental.
Ahora, los socialistas pretenden hacer lo mismo en España, con una reforma de la Constitución por la puerta de atrás que evitaría tener que disolver las Cortes y convocar elecciones.
A lo mejor algunos se escandalicen al leer esto: meter el aborto como derecho en una Constitución es una barbaridad equiparable a meter el "derecho" a la posesión de esclavos, que es lo que algunos defendieron en otra democracia, concretamente en EE UU, en el siglo XIX. Es también equiparable a desposeer de sus derechos a los judíos, que es lo que los nazis hicieron en Alemania tras ganar las elecciones de 1933. Si violar el más sagrado de esos derechos, que es el derecho a la vida, es algo aceptable para un país, que es un primer paso, ¿qué impedirá al Gobierno promover otros abusos disfrazándolos tan cínicamente como hacen con el aborto?
Hace unas semanas ya vimos al Gobierno izquierdista de España manifestando su propósito de someter a censura las redes sociales, una violación del derecho a la libertad de expresión con el pretexto de combatir el "odio", e incluso prohibir totalmente el acceso a Twitter en el país, como ya ocurre en dictaduras como Corea del Norte, Irán, Rusia o China.
En 1994, Teresa de Calcuta advirtió: "Cualquier país que acepte el aborto no le enseña a su gente a amar, sino a utilizar la violencia para recibir lo que quieran". Podríamos añadir algo: que muchos acepten convertir un asesinato en "derecho" abre las puertas a los políticos para hacer lo mismo con otros crímenes, como la eutanasia directa, eliminación de ancianos, disminuidos psíquicos, de los pobres, abolir el derecho a la posesión de bienes y muchos más. Al tiempo.
Si no soy nasciturus ni anciano ni disminuido físico o mental, si no soy pobre y no tengo grandes bienes, ¿de qué me tengo que preocupar? Espera a mañana. De ahí el título del artículo.
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