Acaba de ocurrir por accidente
Marco Rubio, secretario de Estado USA, ya había anunciado que EE UU estaba pensando en otro "ataque furtivo" contra El Gran Satán: Irán...
En definitiva, Estados Unidos anunciaba planear un ataque sorpresa (ataque preventivo), pero no especificaba cuándo, porque si lo hubiera hecho, no sería un ataque sorpresa.
El presidente de la paz, con una gorra de béisbol y levantando el puño frente a la bandera estadounidense mientras se sujetaba la oreja, arengaba este sábado al pueblo iraní a "levantarse" contra su gobierno, al tiempo que EE UU e Israel iniciaban los ataques con misiles dirigidos al centro neurálgico de la capital donde el alto mando estaba reunido. Varios muertos, entre ellos el ayatolá Alí Jamení, el líder supremo de Irán.
Humo, nubes de hongos, explosiones, aviones, escombros y víctimas en las portadas internacionales, mientras una guerra más se desencadena. Como Tik-Tock o la IA, la Tercera Guerra Mundial es tendencia... otra vez.
Pero recuerda, Donald, si no puedes derrotar a los hutíes, no puedes derrotar a Irán. Y, desde luego, no puedes derrotar a Rusia. Y tienes cero posibilidades de derrotar a China.
La campaña conjunta estadounidense-israelí contra Irán oficialmente parece buscar desmilitarizar el país y derrocar a su gobierno, pero la jugada maestra de Donald Trump, "por decapitación", como le gusta decir, persigue y consigue otros objetivos:
1- Agota todos los inventarios de municiones de Estados Unidos para que el MIC reciba pedidos masivos de reposición y, en consecuencia, enormes dividendos para sus accionistas.
2- Aumenta los precios de gas y petróleo, beneficiando a las principales petroleras estadounidenses, causando graves daños económicos tanto a los aliados como a los enemigos de Estados Unidos (ellos, por supuesto, son autosuficientes y, por lo tanto, no se verán afectados).
3- Mantiene los archivos de Epstein fuera de las noticias, ya que el señor presidente aparece demasiado, para su gusto, en los sórdidos archivos mencionados.
4- Crea un problemón económico a China, con el consiguiente encarecimiento de sus compras de petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz; desestabiliza la alianza BRICS, y pone al borde de la locura colectiva a sus "amigos" europeos. Maquiavélico.
Trump se ha convertido en un Atila del siglo XXI. Prometió paz, pero entrega guerra: pánico, caos, colapso económico, con graves consecuencias como hiperinflación, altas tasas de desempleo y pobreza.
Los americanos siempre cierran el círculo en cada guerra: prestan dinero para combatir, venden armas para combatir y prestan dinero adicional para reconstruir lo que la guerra destruye.
La misma estrategia de las grandes farmacéuticas: dicen que tienes tal enfermedad, te prestan medicinas para combatirla y finalmente te venden los remedios para combatir los efectos secundarios del "préstamo".
La única esperanza es que los americanos se tomen un "descanso" en su belicismo innato y abandonen todas las guerras, salvo que la intervención divina y/o la madre naturaleza hagan borrón y cuenta nueva, con centenares de soldados americanos muertos en combate, y muestren a todos quién es el verdadero dueño aquí.
Saludos cordiales.
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