Monetizar la guerra en la era digital
Mientras usted continúa con su vida anodina, carente de otros estímulos que no sean vigilar su salud, luchar cada día por su familia y pagar impuestos abusivos, densas columnas de humo se elevan sobre los barrios residenciales de Teherán, mientras los ataques aéreos estadounidenses e israelíes sacuden la capital iraní.
Parece que es una guerra, pero en cuestión de horas otra realidad se hace evidente: no en el campo de batalla, sino en un "casino" alegal de blockchain, o, lo que es lo mismo, una plataforma de predicciones.
Me refiero a Polymarket, donde seis cuentas de mercaderes de la muerte creadas en febrero habrían ganado alrededor de un millón de dólares apostando a que Estados Unidos atacaría a Irán el mismo día en que el presidente Donald Trump anunció la campaña de bombardeos.
Según informes de Bloomberg, se negociaron aproximadamente 529 millones de dólares en contratos vinculados al momento de un ataque estadounidense contra Irán. La fecha más popular, el 28 de febrero, atrajo un volumen de aproximadamente 90 millones de dólares.
El representante Mike Levin exigió supervisión y transparencia, señalando que Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente, forma parte del consejo asesor de Polymarket y que su empresa invirtió fuertemente en la plataforma el año pasado.
Polymarket, que también permitió apostar sobre el sufrimiento de Gaza, defendió su decisión de permitir las apuestas bélicas, calificando los mercados de predicción como una fuente invaluable de claridad en tiempos caóticos.
La guerra contra Irán genera temores de tráfico de información privilegiada mientras los apostadores se benefician, lo que, según el senador Chris Murphy, "es una locura que esto sea legal", y acusa a las personas cercanas al poder de lucrarse "con la guerra y la muerte".
El riesgo moral es evidente: cuando los incentivos financieros se alinean con la desestabilización, la escalada o el asesinato, la lógica del mercado empuja en una dirección.
La idea de que quienes están vinculados al poder puedan beneficiarse de las guerras que ellos mismos ayudan a iniciar no solo es inquietante, sino que representa un profundo colapso moral. Lucrarse con la destrucción y la muerte, que uno mismo desencadena, es la definición misma de la decadencia humana.
Imagine por un momento que debido al posicionamiento suicida, intransigente, poco práctico y poco inteligente de nuestro Gobierno al enfrentarse unilateralmente a EE UU, decide darnos un doloroso escarmiento.
Trump Jr. se beneficiaría, lógicamente, de la información privilegiada proporcionada por su padre y apostaría un pastizal al día y hora exactos en que tendría lugar la (pongamos por ejemplo) invasión de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos.
Acto seguido, tomaría un avión privado con su familia y se desplazaría a Sevilla, donde previamente ya habría reservado una suite en el hotel Alfonso XIII para todo el fin de semana.
Si acaso, otro día, contamos los muertos. Ahora todo es juego, aunque me preocupa que Sánchez anteponga su interés personal y nos haga un Zelenski, entrando en conflicto con otros países, declarando el estado de alarma y justificando así la no convocatoria de elecciones. Dios nos coja confesados.
Saludos cordiales.
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