Recomposición moral, ética y estética
Mi solícita y profesional doctora del centro de salud intenta reflotar mi hundido estado de ánimo recordándome que va a concertarme cita con un funcionario experto de la FAO para que me resuelva esa carencia crónica y limitante de B12.
Aclaro, Pablo Manuel, que te veo muy belicista: FAO no se refiere a las fuerzas armadas occidentales, sino a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación; y B-12 no se refiera a un bombardero, sino a la vitamina B-12, imprescindible para la salud del sistema nervioso.
En fechas relativamente recientes estuve obsesionado y muy excitado con las referencias estéticas de triunfadores sociales en TikTok, por lo que decidí hacer algo por mi vida. En consecuencia concreté cita en un famoso hospital de Estambul para una abdominoplastia y una liposucción previamente planificadas.
La ocasión lo merecía, así que tomé la decisión de última hora de estrujar mi cuenta de ahorro y someterme a una cirugía de "alas de bingo", destinada a eliminar la piel flácida de las axilas, así como la simpatectomía para el tratamiento de la hiperhidrosis axilar que me atormenta.
Han pasado tres meses de dolor y arrepentimiento porque una y otra vez, con demasiada frecuencia, veo casos en Urgencias, desde cueros cabelludos rojos y descamados, destrozados por clínicas clandestinas de reemplazo capilar, hasta rostros tan hinchados por implantes de colágeno baratos que la cabeza del paciente adquiere un aspecto inquietantemente alienígena.
La próxima vez que su médico de atención primaria intente recetarle un ISRS por ser humano o inyectarle el último servicio de suscripción farmacéutica, recuerde: usted no es un paciente, es un cliente al que están tratando de venderle más.
Y aunque eso es cierto, me incluyo entre esa mayoría de gente que no quiere la verdad. Solo quiere la seguridad constante de que lo que creen es cierto... Ah, la gente también aceptará mentiras convenientes si no alteran su vida.
Aceptará, por ejemplo, el impactante informe de la Guardia Civil de esta semana pasada, denunciando la corrupción terrible y tremenda de cientos de millones de euros por plantar molinos de viento, por ceder los derechos de explotación y también de las plantas voltaicas, por destrozar el medio ambiente vendiéndonos el cuento de que es que hace mucho calor y lo que hay que hacer es plantar toda esa mierda en el campo. Cientos de millones de presuntas mordidas bien lo merecen.
El título: "Escándalo de corrupción en Forestalia". Uno más entre muchos, que las bombas de Irán, el "No a la guerra" o el Día Internacional de la Mujer no dejan ver.
¡Ostras, ocho de la mañana y siete grados! Desde que hay calentamiento global hace un frío que te cagas.
Saludos cordiales.
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