Pasión bélica compartida en Ormuz
Comparto aquí un artículo del periodista Kit Knightly que confirma mi perspectiva, expresada también en este foro, sobre el conflicto de Irán-Israel.
En un panorama bélico inusualmente confuso, se nos ha dicho que Irán está ganando y perdiendo, al mismo tiempo; que es una guerra de cambio de régimen, pero a la vez no lo es; que varios funcionarios iraníes han muerto y algunos han regresado; que Netanyahu también estuvo muerto brevemente. Se habló de una bomba nuclear táctica.
La cobertura es tan vertiginosa y contradictoria que mantiene el conflicto en una nebulosa inescrutable para cualquier mortal polineuronal interesado en la evolución del conflicto
A las pocas horas de los bombardeos iniciales de la operación "Furia Épica", los medios de comunicación occidentales informaban de que Irán había cerrado el estrecho de Ormuz. Irán dijo que no era cierto, pero que estaban amenazando con hacerlo.
Intervienen entonces las aseguradoras, forzando a un cierre de facto al negarse a asegurar los barcos que pasaban por el Estrecho.
Trump ofrece escoltas militares para asegurar los barcos y, seguidamente, nos dicen que Irán no puede cerrar Ormuz, aunque quiera, porque su armada ha sido totalmente destruida.
Interviene entonces la prensa para informar que Irán ha minado el estrecho con alrededor de una docena de minas, noticia que desmienten rotundamente los iraníes. Incluso el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, declara en rueda de prensa: "No tenemos ninguna prueba de ello".
Así pues, la prensa y los políticos están inmersos en un debate sobre la mejor manera de eliminar minas, cuya presencia no está confirmada, y que las partes, oficialmente, afirman que no existen.
Esto plantea una pregunta interesante: si ambos gobiernos involucrados en esta guerra dicen que no hay minas, ¿quién dice que sí las hay? ¿Y por qué?
De hecho, Irán ofrece paso seguro por el estrecho a los barcos procedentes de China y a cualquier otro que lo solicite amablemente y no esté aliado con EE UU o Israel.
Vamos, que no hay minas. Entonces, ¿por qué la prensa parece tan interesada en que esas minas estén allí?
¿Por qué para la narrativa general parece de vital importancia que el estrecho de Ormuz esté cerrado? ¿Es un cierre puntual o indefinido?
Con estos precedentes, a día de hoy, desconozco quién va ganando la guerra; desconozco si el estrecho de Ormuz está abierto o cerrado, y, si está cerrado, quién lo cerró y cómo; desconozco por qué la Armada de los Estados Unidos no puede mantener abierto el estrecho; desconozco si a Irán le queda algún buque de guerra o los han hundido; desconozco si hay minas desplegadas, y cuántas; desconozco si, caso de haberlas, podría Irán ofrecer un paso seguro, como supuestamente está haciendo; desconozco, finalmente, por qué Trump suplica a sus aliados de la OTAN que le ayuden a mantener abierto el estrecho (va a ser que no).
La prensa hasta se está anticipando, previendo que el impacto económico del cierre de Ormuz persistirá más allá del final de la guerra.
Nos dicen que incluso si las partes llegan a un acuerdo y ponen fin a las hostilidades, seguiremos "atormentados" por Ormuz y "sentiremos los efectos del cierre" mucho después de que terminen los combates, posiblemente de forma indefinida.
Y aquí viene la conclusión final que usted ya ha visto venir y que muchos dirán conspiranoica:
Parece evidente que amplios sectores de la clase dirigente desean que el estrecho de Ormuz se cierre, o al menos que todos crean que está cerrado. Las razones principales son obvias: aumentar los precios, generar escasez y pánico. Caos. Mejor aún, un caos costoso. El mejor tipo de caos. ¿No le resulta extrañamente familiar?
"Si controlas el suministro de alimentos, controlas a la gente. Si controlas el suministro de energía, controlas la nación. Si controlas el suministro de dinero, controlas el mundo". Henry Kissinger.
Saludos cordiales.
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