La Nueva España » Cartas de los lectores » España: de la representación a la decadencia

España: de la representación a la decadencia

21 de Marzo del 2026 - José Viñas García (Oviedo)

Antes, los ciudadanos estaban representados en los partidos políticos. Estos presentaban un programa electoral que defendían por compromiso expreso con sus electores. Ahora no: mienten y luego hacen lo que les conviene a ellos para resistir en el poder, como estamos viendo con Pedro Sánchez, siguiendo una línea que muchos sitúan ya desde José Luis Rodríguez Zapatero.

Existían los sindicatos de clase. En ellos, los trabajadores y sus familias tenían apoyo, ayuda, consejo, asesoramiento y defensa para todo. Ahora viven incrustados bajo la sombra del poder; solo defienden sus cargos. El poder político está encantado de tener a los líderes subvencionados y silenciados. Es doloroso ver a Unai Sordo y a Pepe Álvarez defender a Sánchez, viendo salarios, coste de la vida, sanidad y vivienda. Si Nicolás Redondo y Marcelino Camacho volvieran, se morirían de nuevo de pura vergüenza.

Existía también un funcionariado al que se le impregnó la idea de ser un medio que facilitara la vida de los españoles. Ahora volvemos a alejarnos, con ventanillas y listas de espera. ¿Recuerdan las oficinas para parados, para resolver problemas de vivienda, natalidad, recursos...? Ahora facilitan la muerte y no la vida: aborto y eutanasia.

La sanidad no cura ni previene como antes; las listas de espera y la desatención son permisividad institucional donde están en juego vidas humanas.

Y como colofón, para que los ciudadanos se sintieran bien después de la Transición a la democracia, teníamos medios a elegir: medios fiscalizadores, libres, valientes y que respetaban su código deontológico. Ahora, quien se mueve no sale en la foto. Manejan la información o, mejor dicho, el silencio cómplice. El poder mediático mantiene y sustenta el poder político de Sánchez: feministas, animalistas, sanchistas, barbonistas, ecologistas... mandan más en los medios que cualquier profesional como la copa de un pino. La actualidad y la censura la marcan ellos. No es posible la sana fiscalización; siempre trae problemas al medio en cuestión.

Tenemos que volver a respirar aquellos aires de libertad, derechos, obligaciones y gran ilusión de todos los españoles entre 1977 y 2004. A partir de ahí, cuando lo teníamos todo (hombres y mujeres, una sanidad casi inmediata y preventiva, seguridad ciudadana, vivienda y coste de vida controlado...), empezó el declive, con confrontación y división de la sociedad. Muy especialmente con políticas de igualdad que ya existían, pero que derivaron en políticas de género pretendiendo que mujer y hombre fueran lo mismo. Y como no era posible, se aceleraron aceptaciones de pareceres sexuales, añadiendo cada mes una letra del abecedario a un conjunto de tendencias que podrían quedar en la intimidad sin más, pero que se propusieron como normalidad funcional: LGTBIAQ+ hasta el infinito de géneros y tendencias.

Si fuera poco, se fue acusando a los hombres en general de ser un peligro para la mujer: violentos, violadores, acosadores... sacando leyes que, según esta visión, han ido socavando la convivencia y pisoteando la igualdad ante la ley, donde la mujer, en un primer momento, es creíble y el hombre no. Debe ser el hombre el que demuestre su inocencia y no quien acusa quien demuestre la culpabilidad. Una perversión de la justicia escrita con ideología de género.

Después de todo eso, es remar a contracorriente. Es ir perdiendo posición hasta el hoy, en el que hay más mujeres defendiendo a los hombres que los propios hombres defendiéndose a sí mismos. Bueno, hasta hace poco: hoy ese feminismo dañino, según muchos, está desapareciendo del mapa electoral en muchos lugares, aunque sigue influyendo mientras tenga presencia en medios y gobiernos.

Podemos, Sumar, EH Bildu y partidos independentistas, por puro afán de sostenerse en el poder, han contribuido -según esta visión- a conceder leyes, cargos y poder mediático que han influido en la sociedad hasta dejarla como está. No les importan la sanidad, los salarios de los trabajadores, el bienestar de las familias o la vivienda, a la que ahora se agarran después de años en el Gobierno. Solo importa mantenerse.

No haría falta creerme a mí: solo vean cómo estábamos en 2005 y cómo estamos ahora. Ya no es posible comprar o alquilar una casa sin dejarse la mitad del salario. Ya no es posible ser atendido en la sanidad pública a tiempo. La cesta de la compra sube y sube, pero nadie hace nada. Siempre hay una excusa.

¿Cuánto costaba un coche utilitario antes y cuánto cuesta ahora? ¿Cuánto ha subido todo desde que gobiernan Sánchez y sus socios? Los ancianos se mueren solos o se suicidan sin que esta realidad dale la conciencia de nadie. En fin, vean si quieren. Se dejan manipular.

Cartas

Número de cartas: 49647

Número de cartas en Abril: 11

Tribunas

Número de tribunas: 2194

Número de tribunas en Marzo: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador